La Enfermedad de Parkinson: Historia y Epidemiología

James parkinson enfermedad se bautizó tal como la conocemos hoy en honor de su descubridor James Parkinson, que en 1917 expuso sus conclusiones sobre la entonces conocida como “parálisis agitan”, desarrollando este cuadro clínico con unos datos que casi un siglo después se mantienen vigentes.

A principios de la década de los 60, los investigadores identificaron un defecto cerebral fundamental que es el distintivo de la enfermedad: las pérdidas de células cerebrales que producen neurotransmisores -la dopamina- fundamental, entre otros, en los circuitos cerebrales implicados en el control del movimiento. Este descubrimiento llevó a los científicos a encontrar el primer tratamiento eficaz de la enfermedad de Parkinson y sugirió formas de elaborar terapias nuevas y aún más eficaces. Es el ejemplo más común de una serie de trastornos neurodegenerativos caracterizados por la acumulación en las neuronas presinápticas de la proteína a-sinucleina. Casi todas las formas de parkinsonismo son el resultado de la reducción de la transmisión dopaminérgica en las neuronas de los ganglios basales.

Esta idea, aunque fue inicialmente rebatida, el tiempo acabó dando la razón a su descubridor, el sueco Arvid Carlsson, (y un premio Nobel en el año 2000) y sus trabajos sirvieron de base a los exitosos ensayos en pacientes parkinsonianos de Birmakmayer y Hornykievicz (Birkmayer and Hornykiewicz, 1961) con levodopa endovenosa y los de Cotzias (Cotzias, 1968) con levodopa oral. Finalmente, el buen resultado en el control de los síntomas motores de la EP del primer ensayo controlado doble ciego con levodopa versus placebo(Yahr et al., 1969) convirtió al precursor oral de la dopamina en el eje del tratamiento de la EP hasta nuestros días.

El éxito de la levodopa llevó al progresivo abandono de las técnicas ablativas quirúrgicas que habían proliferado desde los años 50(Hassler and Riechert, 1958). Pero han sido precisamente sus efectos adversos a largo plazo (como las discinesias inducidas por levodopa) y la aparición de la reversible y menos agresiva estimulación cerebral profunda (Limousin et al., 1995), los que han revitalizado este abordaje en los últimos años.
El futuro de la enfermedad pasa por el mayor conocimiento de su etiopatogenia para mejorar los tratamientos actuales y avanzar en el desarrollo de nuevos enfoques terapéuticos. Hasta ahora el trasplante de neuronas dopaminérgicas de embriones humanos y el de células madre no han demostrado beneficio mantenido y sí importantes efectos secundarios (Olanow et al., 2009). La terapia génica se presenta como una alternativa prometedora. Al primer descubrimiento de una mutación genética relacionada con el Parkinson (PARK 1/gen de la alfa-sinucleína (Polymeropoulos et al., 1997)) le han seguido otros muchos en los últimos 10 años y la investigación en este campo no se detiene.

Epidemiología

Globalmente, la incidencia anual de EP es de 18 nuevos casos por cada 100.000 habitantes, pero la alta esperanza de vida que suelen presentar los pacientes hace que la prevalencia de la enfermedad en la población sea cuantitativamente mayor que la incidencia, registrándose unos 164 casos por cada 100.000 habitantes. Según los estudios auspiciados por el grupo de estudio de Europarkinson, la prevalencia de EP en el continente europeo es de 1,43% en las personas que superan los 60 años de edad, aunque se han hecho estimaciones en países como España o R. Unido, que exponen que cerca de 120.000 habitantes se ven afectados por esta enfermedad en sendos países, lo que supone una tasa mayor de ese 1,43%. En América del Norte la cifra se dispara hasta el millón de pacientes con EP. estando afectada el 1% de la población > 65 años.

En edades tempranas, concretamente antes de los 40 años. la EP es excepcional y su prevalencia es menor del 1/100000. La incidencia de esta enfermedad empieza a aumentar a partir de los 50 años y no se estabiliza hasta los 80, si bien este hecho puede ser el resultado de un sesgo de selección.

Es una enfermedad presente en todas las regiones del mundo y en todos los grupos étnicos, aunque su prevalencia en la raza caucásica (fluctúa entre los 84 y los 260 casos por 100.000 habs.) es más importante que entre las personas de raza negra y en los orientales, donde parece ser que se registran muchos menos casos. A nivel mundial, se ha sugerido la existencia de un patrón de prevalencia que decrece de norte a sur. Por otra banda, varios estudios han puesto al descubierto una prevalencia acentuada de EP en el medio rural, especialmente entre los varones. Esto podría ser debido a que la vida en el campo podría incluir diferentes exposiciones medioambientales, como algunas sustancias identificadas en el agua de los pozos o a los pesticidas o insecticidas.

grafico

 

Acerca de franfisio81

Fisioterapeuta 653 CLM.

Publicado el 12 de marzo de 2013 en Geriatría, Geriatría y Gerontología y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: