Movilización del paciente geriátrico: Transferencia tumbado a sentado.

Para sentar a un enfermo en la cama, si ésta es articulada, basta dar vueltas a la manivela o apretar el botón del mando correspondiente hasta que la elevación de la cama haga que el enfermo se encuentre cómodo y en una postura adecuada a su estado.

Para elevarle los hombros, la persona responsable se coloca de cara al enfermo y de lado respecto a la cama. El pie más cercano se coloca atrás y la mano más lejana se pasa por detrás de los hombros del enfermo balanceando el cuerpo hacia atrás, bajando las caderas verticalmente de forma que el peso pase de la pierna de delante a la de atrás.

Antes de incorporar al paciente en la cama, es importante intentar colocarle el cuerpo de manera que una vez incorporada la cama, la espalda quede perfectamente recta y apoyada en la parte superior.

Para sentar al paciente al borde de la cama:

  • El cuidador adelante un brazo, el más próximo a la cabecera, y rodea los hombros del enfermo, y el otro lo coloca en la cadera más lejano del enfermo.
  • Con esta mano hace que la cadera y las piernas giren de modo que queden colgando del borde de la cama, dependiendo de la habilidad del cuidador, también se puede ayudar de sus MMII para llevar a cabo este paso (no patadas, acompaña con su pierna el recorrido)
  • Con el otro brazo ayuda a erguir el tronco.
  • En el momento en que se ha sentado, se deja a la persona reposar en esa posición durante al menos 3 minutos, para evitar variaciones de tensión que puedan comprometer el equilibrio de la persona, a continuación se coloca la ropa y las zapatillas.

Este vídeo contiene una serie de imprecisiones que es importante reconozcais, no levanteís a la persona con la barandilla bajada, se retira por completo, no dejéis los reposa pies de la silla de ruedas puestos, hay demasiada distancia entre la silla de ruedas y el plano donde se ha sentado la paciente, hay que procurar recorrer la mínima distancia y más si el paciente es obeso o se cansa pronto. Nos sirve de ayuda para visualizar el paso de tumbado a sentado, pero cuidado con los detalles porque son importantes.

Pasar al paciente de la cama a la silla:

Con paciente colaborador:

  • Si hay peligro de que la silla se mueva harán falta dos personas, una de las cuales sujetará la silla por el respaldo para evitar su movimiento, sino se tratará de zancadillear las ruedas o patas de las sillas con uno de los pies del cuidador, para que si se produce el retroceso de la silla, éste pueda ser detenido de inmediato con el pie.
  • Si la cama está muy alta, se colocará un escalón que sea firme y que tenga una superficie suficiente para que el enfermo se mueva sin caerse, pero por experiencia en geriatría, esto muchas veces ocasiona miedo en la persona y falta de colaboración, al notar un plano inestable. A pesar de poder resultar arriesgado, resulta casi más eficaz, hacer que la persona, siempre bien sujetada, aproxime todo lo que pueda los glúteos al borde de la cama, hasta que en la medida de lo posible sus pies puedan entrar en contacto con el suelo. Si aún así no llega a tocar el suelo levemente, lo más seguro para cuidador y enfermo es plantear adaptaciones técnicas en la habitación o cambiar de cama, puesto que tanto a la hora de levantar como de acostar, supondrá un esfuerzo innecesario y nocivo para las personas a cargo y un riesgo de caídas para el enfermo.
  • El paciente se sentará en el borde de la cama y se pondrá, la ropa y las zapatillas (importante que el calzado quede firme y no deslice, en pacientes geriátricos, la falta de fuerza en cuádriceps para asegurar la extensión de cadera y rodilla nos puede llevar a deslizar sobre el suelo, si el calzado además carece de dibujo, el riesgo es aún mayor.). Si nos encontramos con un paciente débil o con un calzado inadecuado, o simplemente por precaución, se recomienda realizar un punto de tope a los pies de la persona, con la ayuda de uno de nuestros pies.
  • Si el paciente no puede realizar por sí solo alguno de los movimientos requeridos para sentarse al borde de la cama, se le ayudará de la manera indicada en forma de sentar al paciente en el borde de la cama
  • La silla se coloca con el respaldo en los pies de la cama y paralela a la misma, pero más importante que ésta consideración, es valorar concienzudamente el estado de cada paciente, conocerlo, saber como reaccionará y donde se van a producir los fallos principalmente, para así trazar mentalmente un plan en el que visualizamos el gesto, lo que puede ocurrir y nos adelantamos a posibles errores, por lo que si es necesario colocar la silla en cualquier otro punto que sepamos nos será útil, el cuidador decidirá donde, según su experiencia.
  • La persona se coloca frente al enfermo con el pie que está más próximo a la silla por delante del otro.
  • El paciente pone sus manos en los hombros del auxiliar mientras éste lo sujeta por la cintura. En la práctica es difícil encontrar personas dispuestas a sujetar por los hombros al cuidador, por falta de entendimiento o por sentirse algo violentas ante el gesto. Por tanto se pueden establecer variaciones, pedirle a la persona que agarre un punto fijo, si hay agarradores cerca, el brazo de la silla, nuestro brazo, un punto de apoyo seguro y firme que le ayude al paciente a traccionar y a nosotros nos facilite la labor que vamos a llevar a cabo.
  • El enfermo pone los pies en el suelo y la persona lo sujeta con su rodilla más avanzada, la rodilla correspondiente del enfermo para que no se doble involuntariamente, igualmente válido es lo comentado con anterioridad, colocar un pie nuestro de tope para evitar resbalones.
  • Explicamos el movimiento y con una clara consigna 1,2 y 3 se realiza el giro enfermo y cuidador a la vez. Una vez hecho el giro y ya enfrentado a la silla, el cuidador desciende suavemente sus rodillas para bajar al paciente. Si hacemos este proceso sobre silla de ruedas, MUY RECOMENDABLE, retirar las palas de la silla y proteger los resaltes metálicos de las mismas, un porcentaje muy alto de úlceras en MMII con difícil curación proceden de golpes en las transferencias.

Este vídeo se complementa bien con el anterior, porque aunque no reproduce el paso de tumbado a sentado, si que atiende muy bien a todos esos detalles que es necesario tener, silla cerca del paciente, levantarlo por el lado menos afecto, solicita ayuda al paciente, explica lo que va a hacer, da consignas, mantiene la espalda en correcta posición.

PARA EL CUIDADOR: es muy frecuente encontrarse con el comentario de que la teoría es muy bonita y luego la práctica difiere mucho y en parte es cierto. Los pacientes geriátricos oscilan mucho de su estado general en cuestión de horas o días, un día puede mostrarse colaborador y al siguiente no tener fuerza alguna para nada, o estar tranquilo y a mitad del movimiento volverse agresivo. Todo esto ocurre, pero no debe hacernos olvidar que una buena técnica de movilización siempre es importante, hay que saber que se está haciendo y porque y si luego no queda más remedio que adaptarse a las circunstancias se hará, pero si de entrada olvidamos los pequeños detalles por insignificantes que parezcan, las posibilidades de llevar a cabo un mal movimiento aumentan. Si realizamos una movilización como esta, con flexión amplia de columna, generando una cifosis de gran amplitud y además llevamos a cabo un giro brusco, con bloqueo de la respiración, estamos condenando a nuestro cuerpo a lesiones recurrentes, algunas de ellas muy graves. Podemos encontrarnos simples contracturas musculares, lesiones ligamentosas vertebrales, pinzamientos nerviosos, hernias discales, aplastamientos vertebrales.

La columna debe su forma anatómica al fin para el que ha sido diseñada, para el mantenimiento de la postura erguida, en ningún caso para transportar pesos. Es así por un motivo, tiene esas curvaturas para aumentar la resistencia a las cargas, a nuestro peso y al que podamos cargar sobre nosotros, pero los músculos potentes, los que deben hacer fuerza, son los de brazos y piernas, NUNCA los de la espalda.

Si observais la galería de imágenes, podeis ver como se multiplican las fuerzas sobre la parte anterior de la vértebra y su disco. Si un cuidador piensa en la cantidad de veces que debe llevar a cabo este movimiento a lo largo del día, asusta imaginar que está ocurriendo dentro de su columna y que ocurrirá dentro de varias décadas. La prevención, la higiene postural, ergonomía son las mejores armas para evitar problemas de espalda, una vez aparecen luego cuesta mucho dar con el diagnóstico preciso y mucho más acabar con el problema, condenándonos a pacientes crónicos de AINEs, relajantes musculares y analgésicos hasta que podamos aguantar.

Cuando el paciente no colabora:

Para la realización de esta técnica es necesaria la presencia de dos personas:

  • Se coloca al paciente sentado en el borde de la cama, situándose cada persona a una lado del asistido.
  • Cada uno pasa uno de sus brazos por debajo de la axila del paciente, llevándolo hasta la escápula, el otro brazo lo pasan por debajo de sus muslos, agarrando los antebrazos del otro.
  • Ambos levantan al paciente suavemente y al unísono para terminar colocándolo en el sillón o en la silla de ruedas.

Si el paciente además es agresivo, es probable requerir la ayuda de otra persona si fuera posible, sino los cuidadores al mismo tiempo que cogen por MMSS al paciente, tratan de inmovilizar los brazos de la persona para evitar golpes.

Acerca de franfisio81

Fisioterapeuta 653 CLM.

Publicado el 19 de abril de 2013 en Espalda, Generalidades, Principios Básicos y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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