Las contenciones mecánicas en Residencias.

Uno de los temas más polémicos, junto al de los malos tratos, al que se enfrentan las Residencias de Ancianos, sea posiblemente el del uso indiscriminado de medidas de contención mecánica, cinturones de seguridad, muñequeras y barandillas. Pues  bien, existe mucha habladuría al respecto y mucha desinformación, por lo que resulta necesario analizar con cautela este tema antes de poder asegurar que se sujetan a las personas sin criterio alguno.

Se define la contención mecánica según los protocolos elaborados por los servicios de Salud de las distintas comunidades, como la sujeción física de un paciente, cinturonescomo medida extrema para evitar daños al propio paciente, a otras personas y el entorno físico que lo rodea. Asimismo se señala en el citado protocolo que esta actuación tiene una serie de connotaciones éticas y legales muy importantes. El paciente no es capaz de controlar su comportamiento y es responsabilidad de los profesionales proporcionarle dicho control. Dado el carácter extremo de la medida y que se trata de una intervención no carente de riesgos, hay que garantizar que su uso sea realmente excepcional y que cuando la contención mecánica sea realmente necesaria, su duración sea lo más breve posible y su aplicación se desarrolle en condiciones óptimas para el paciente.

Y en la propia definición aparece el carácter excepcional, extremo, puntual y reevaluable de la medida. Esto quiere decir que nos enfrentamos a un tema mucho más delicado de lo que puede parecer. Sujetar a una persona puede ser tan sencillo como coger un cinturón y atarlo a un sillón o una cama, pero nada más lejos de la realidad.

En nuestros centros existen, en primer lugar, protocolos de actuación del servicio de enfermería y fisioterapia, que irán encaminados en la medida de lo posible a utilizar todo el arsenal terapéutico del que dispongan para evitar situaciones límites en las que sea necesario tener que recurrir a las sujeciones. Medidas como refuerzos de equilibrio, potenciación muscular, movilizaciones, ayudas para la marcha, medicación antipsicótica, curación de heridas limitantes y un largo etc que buscan reducir las incapacidades motoras y psicosociales que en última instancia nos llevarían a tener que tomar la decisión de restringir los movimientos de la persona.

Además de los protocolos de los diferentes servicios de trabajo, existen los protocolos generales del centro y en concreto, un protocolo que analiza los posibles riesgos potenciales de accidentes, quemaduras, resbalones, caídas a distinta altura, barreras arquitectónicas, alteraciones individuales de la movilidad, alteraciones conductuales…

Con todo esto lo que hacemos es evaluar por un lado las condiciones de cada paciente y por otro lado las condiciones del centro, si sabemos como se comporta un individuo y sabemos los peligros del entorno, entonces estamos en condiciones de elaborar un mapa que nos detalle con mucha precisión, el riesgo real que suponen las conductas de algunos individuos, para si mismo y para los que le rodean.

El establecimiento de un diagnóstico médico, que identifica las patologías de base, está realizado en muchas ocasiones por más de un facultativo, está estudiado a fondo por los especialistas de Geriatría, Psiquiatría, Neurología, Traumatología,etc  de los hospitales de la zona y revisado de forma continua por su médico del CAP y por el médico de la Residencia, quien realiza los ajustes necesarios en la medicación a fin de conseguir un buen control de la conducta.

Los servicios de enfermería, fisioterapia y Auxiliares están en permanente contacto para saber que tal es la conducta de la persona en los diferentes momentos del muñequeradía, si presenta agitación por las noches, en la cama, al levantarlo, al vestirlo, al comer, si aprecian inestabilidad al caminar, si se marea. Cualquier riesgo es valorado por varias personas de diferentes servicios, para al final llegar a un acuerdo de que sería lo mejor para todos, para el paciente y para el entorno.

Una vez se ha determinado que la persona padece alguna enfermedad mental, física o ambas, que en caso de no actuar limitando sus movimientos, tengamos la certeza de que puede suponer un riesgo muy elevado de sufrir algún tipo de accidente con consecuencias serias, se informa a los familiares de la situación y se les plantean las alternativas. En caso de que la familia esté de acuerdo con la prescripción de sujeciones mecánicas, éstos, deben firmar un consentimiento informado en que se expresan los motivos por lo que se hace y los riesgos de no hacerlo, se refleja la temporalidad y la puntualidad del uso de las medidas, es decir, el firmar una prescripción de cinturón, no implica usar el cinturón las 24 horas del días, pero si permite su uso en un momento determinado de máxima agitación pisco-motora.

El médico de la Residencia firma otra prescripción con los motivos médicos, el tipo de sujeción, el momento del día en que se usará y los riesgos que existen de no hacerlo. Estas prescripciones son reevaluadas cada 3 meses como máximo, pudiendo ser añadidas o eliminadas en cualquier momento si cambian las circunstancias de la persona, y siempre con el consentimiento de la familia. Todas estas prescripciones son almacenadas con el historial de cada persona y pueden ser requeridas por las inspecciones de bienestar social en cualquier momento, quienes verifican la validez de los documentos y que no hay una sola sujeción mecánica puesta sin una autorización médica y de la familia.

En nuestros centros trabajamos duro por disminuir al máximo el uso de las sujeciones pues supone llevar al extremo las medidas de seguridad sobre la persona, hasta el punto de tener que privarles de la más mínima expresión de autonomía, por lo que nuestros equipos multidisciplinares trabajan reduciendo los riesgos y minimizando las sujeciones.

Con todo esto, esperamos haber aclarado que el proceso de prescripción de sujeciones mecánicas es un tema muy serio y con muchas implicaciones legales, que requiere de un análisis muy certero y precisa de los consentimientos por parte de los médicos prescriptores y por parte de los familiares. Sólo se prescriben sujeciones en aquellas personas que por su estado mental o física, presenten un altísimo riesgo de caídas con consecuencias (ni siquiera caídas leves), autolesiones, agresiones a otros residentes y trastornos graves de la convivencia, nada más. Si no se cumplen esos requisitos, no se usan estas medidas.

Acerca de franfisio81

Fisioterapeuta 653 CLM.

Publicado el 26 de abril de 2013 en Foro y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 6 comentarios.

  1. Da mucha pena, tristeza y asco ver que se permitan estas cosas en LA MEDICINA. Amarrar a los ancianos o a la gente con problemas mentales como si les fueras a dar la pena de muerte. Y se creen que hacen bien. Quien inventó esta SALVAJADA lo debe haber hecho por vagancia. Que se pone nerviosa la vieja o el adolescente con síndrome de Down? Amarrao y endrogao. Hala! Mira tú que rápido! A fumarse el cigarrito! Prohibidísima debería estar la contencion.

    • Hola antonio!
      Entiendo que no te gusten las sujeciones porque verdaderamente no gustan a nadie ya que supone privar a la persona de algo tan básico como su movilidad. Yo no soy amigo de usarlas, pero te aseguro que hay hay veces que no queda más remedio.
      Te pongo un ejemplo, hay demencias muy severas, con agresividad física y conductas inapropiadas, si tu tuvieras a tu madre o padre en ese mismo espacio, te gustaría que una persona desconocida para ti, cogiera un bastón y golpeara a tus padres?, les mordiera? Empujara? No les dejara dormir porque grita sin parar? Pues esas cosas pasan y se usan las contenciones para evitar que atente contra la integridad de los demás.
      En otros casos hay personas muy debilitadas pero con demencia lo suficientemente avanzada como para no entender su situación, tratan de caminar o hacer cosas que no deben, podrían caerse y romperse algún hueso.
      Te insisto en que hay gente que abusa de las sujeciones por comodidad o por miedo a que ocurra algo y los familiares te busquen un problema, pero en la mayoría de las veces se usan como último recurso para evitar auto lesiones y daños a la gente de alrededor. Yo he visto residentes arrancarse las sondas de orina o de alimentación, dos y tres veces en un día, no permitir ponerles oxígeno aunque lo precisen, comer sus propios excrementos, levantarse por las noches y pasar a otras habitaciones desnudos, vaciar armarios, golpear a otros residentes, destrozar camas y lavabos… No es tan sencillo como un síndrome de down o un viejecito que dan guerra, una persona con 65 años ya entra en una residencia y hasta hay cosas por debajo de eso, con 65 años no se es tan mayor y si es agresivo y empuja o agrede a tu padre o madre de 95, que hacemos?.
      PD: lo de los cigarritos será en el decir público, en el privado poco tiempo a cigarros hay

  2. Como familiar de residente he sido presionada de forma inaceptable para que permitiera una sujeción en mi padre, en una residencia que no tiene médico propio. Tengo interpuesta una denuncia ante el Defensor del Pueblo al respecto. Si de verdad se necesita: ahí está el médico del residente para prescribirlo (el de cabecera al menos), y el juez para permitirlo (como ocurre en las plantas de psiquiatría o en los centros penitenciarios) ¿o no? No va a ser menos un anciano que un reo, digo yo. Los familiares a veces tenemos que creernos versiones de trabajadores que, se crea o no, también tienen intención de irse a fumar el cigarrito (también puse reclamación por observar a un trabajador dentro furmarlo), mientras que nuestro familiar no pueden ofrecer sus propias versiones (también tengo el ejemplo de la confrontación de versiones, en este caso mía y de un trabajador que me intimidó para abandonar el centro… 2 minutos antes de acabar el horario de visita, versiones que, por supuesto no tienen nada que ver, por lo que no tengo por qué dar por buena una parte de la historia).
    Pretender obligar al familiar, primero con engaños inaceptables y luego ya abiertamente a gritos…. en fin. Seguro que en la edad media esto podría verse normal, pero estamos en España y en el siglo XXI

    • Hola Ana!
      Siento que hayas tenido esa mala experiencia y desde luego que soy consciente de que esas cosas ocurren con demasiada frecuencia.
      Nosotros si tenemos médicos que son los que prescriben, informan y revaloran la necesidad del uso de estas medidas.

      No es necesario el consentimiento de un juez puesto que no se trata de una incapacitación mental, puesto que eso ya ha sido realizado previamente por los médicos que le hayan díagnosticado el deterioro cognitivo.

      Vaya por delante que no defiendo para nada el uso de sujeciones, ojalá y no usáramos ninguna, pero no siempre hay más alternativas para asegurar la seguridad de una persona y su entorno, luego ocurre que si un residente golpea a otro, la denuncia está servida y con las caídas ocurre otro tanto.
      Si la Residencia en la que tuviste a tu familiar ni siquiera contaba con un médico ya es mala señal de que allí no se cumplen casi que ni los mínimos exigidos, con lo cual es fácil que ocurran cosas así, en todos los trabajos hay profesionales excelentes y profesionales muy malos, el problema de las residencias es que el tema de los cuidados en las personas necesitadas es un tema muy sensible y cuando ocurren casos de mala praxis, los hechos son sangrantes y escandaloso.

  3. El uso de sujecciones mecánicas en el ámbito de la atención gerontológica es un asunto que lleva tiempo interesándome. Lo he tratado en varias ocasiones en el blog que escribo y desde el uno de febrero de 2015 en el portal que dirijo, pensado para ayudar a quien busca una residencia de tercera edad, Inforesidencias.com, hemos creado un comparador de residencias que incluye dentro de sus apartados uno específico que permite elegir (si así se prefiere) una residencia de mayores que no utilice contenciones o limite su contención.

  4. El uso de contenciones es un tema que lleva años interesándome. Lo he tratado en varias ocasiones en el blog que escribo y ahora en la nueva versión del portal que dirijo, pensado para ayudar a quien busca una residencia de tercera edad, Inforesidencias.com, hemos creado un comparador de residencias que incluye dentro de sus apartados uno específico que permite elegir (si así se prefiere) una residencia de mayores que no utilice contenciones o disminuya mucho su uso.

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