Enfermedades de la columna. Espondilitis anquilosante.

¿Que es la espondilitis anquilosante?

Espondilitis es una enfermedad que se engloba dentro del grupo de las artritis (hay hasta 100 tipos), que afecta inicialmente a las img.salud.01vértebras. El término -Espondil-, significa espina dorsal, -itis- es inflamación y anquilosante quiere decir rígido. Por tanto se trata de una enfermedad inflamatoria que afecta a la columna y a consecuencia de la cual, la espalda se torna rígida.

En la espondilitis anquilosante (EA), lo que ocurre es que las estructuras existentes en las articulaciones entre vértebras, como tendones y ligamentos, están inflamados. Esta inflamación va a producir dolor y como en todo proceso inflamatorio, disminución de la movilidad que si no se corrige como es debido, nos llevará a un cuadro de rigidez.

Usualmente se inicia con un cuadro de dolor y rigidez en la espalda baja, como un cuadro de dolor lumbar sin inicio claro, difuso, no asociado a ningún traumatismo. Puede originarse como una sacroileitis o lumbalgia de carácter inflamatorio, para con el transcurrir del tiempo ir afectando a otras articulaciones como pueden ser: la región cervical, las articulaciones de las costillas con el esternón, las caderas, las rodillas y el talón de Aquiles.

  • Previamente o de forma concomitante, se pueden presentar cuadros inespecíficos que afectan a otros órganos como pueden ser: inflamaciones oculares que se pueden confundir con conjuntivitis, afectan al iris (iritis) y a la úvea (uveitis). Se cree que puede aparecer hasta en el 25% de los afectados por EA.
  • Inflamación de otros órganos como riñones o corazón.
  • Febrícula.
  • Fatiga.
  • Pérdida de apetito.

¿Es una patología frecuente?.

Es la forma de espondiloartropatía más frecuente. Aproximadamente la padecen el 2% de la población, con un claro predominio en el sexo masculino y suele presentarse entre los 16 y los 30 años, pudiendo convertirse en una enfermedad crónica. Hay muchos casos en los que la enfermedad se presenta con síntomas muy leves, lo que lleva a que exista mayor número de casos de EA pero sin diagnóstico.

Es una enfermedad de la que no se conoce su causa y por tanto no existe una prueba diagnóstica estrella que nos lleve a la certeza de que estamos ante la EA sin riesgo de equivocación. El hecho de que en las mujeres los síntomas sean mucho más leves también dificultan el correcto diagnóstico y por tanto la prevalencia de la enfermedad podría ser mucho mayor de la que ofrecen las estadísticas.

¿Como sé si tengo la enfermedad?

Desde la aparición de los primeros síntomas hasta el diagnóstico definitivo suelen transcurrir,  entre 5 y 7 años, y en algunos casos aislados hasta 15 años, lo que puede evitarse con estudios sistemáticos. Se recomienda un análisis específico cuando se sufre de dolores de espalda por un lapso superior a los tres meses antes de haber cumplido los 45 años de edad. Los síntomas característicos son los siguientes:

  • Dolor agudo de espalda de madrugada
  • Rigidez matutina de al menos una hora de duración
  • Los síntomas disminuyen con el movimiento

Un diagnóstico seguro se puede obtener con la ayuda de un estudio de la pelvis, en particular la articulación sacroiliaca, con ayuda de la espondilitis_ifr_2resonancia magnética. El factor reumatoide es negativo en el 100% de los casos, lo que diferencia esta enfermedad de las artritis reumatoides. El 90% de los pacientes afectados presentan el antígeno HLA-B27 positivo. Como este gen aparece en casi el 9% de la población mundial, no alcanza con su detección para establecer un diagnóstico seguro, es decir, hay personas que tienen este marcador y no desarrollan la enfermedad, con lo cual su existencia no es un signo patognomónico. Los parámetros inflamatorios CRP y VSG muestran en un 50% de los casos una cierta actividad inflamatoria en el paciente, pero no son concluyentes como lo es la presencia de esclerosis subcondral o inflamación en las articulaciones sacroíliacas y en la pelvis.

Por todo esto, el diagnóstico se establece a través de la clínica, dolor de inicio lumbar con más de 3 meses de evolución, con predominio nocturno, con rigidez matutina (más de 1 hora de duración), mejora con el ejercicio. Se respalda con la realización de Rx simples o TAC de articulaciones sacroilíacas y región lumbar y se puede complementar con la solicitud del marcador HLA-B27 en analítica.

¿Cuáles son los síntomas?

La inflamación de la EA frecuentemente empieza alrededor de las articulaciones sacroiliacas, donde la columna lumbar se articula con la pelvis.

  • Los síntomas iniciales más representativos de la enfermedad son el dolor crónico y la rigidez de la espalda baja y muchas veces de las caderas. Este malestar generalmente se desarrolla lentamente a lo largo de varias semanas o incluso meses. En contraste con el dolor de espalda de origen distinto, el dolor asociado a la EA es peor durante períodos de descanso o de inactividad, esto lo diferencia del dolor de origen mecánico (empeora con el movimiento). Las personas con EA frecuentemente se despiertan en medio de la noche con dolor de la espalda y no saben que postura adoptar.
  • Sienten rigidez por las mañanas, al tratar de flexional el tronco. Típicamente, los síntomas se aminoran con movimiento y ejercicio.espondilitis
  • Con el tiempo, el dolor y la rigidez pueden progresar a la región cervical e incluso a las articulaciones costoesternales, lo que provoca una disminución de la capacidad pulmonar.
  • Con el progreso de la enfermedad y a consecuencia de los procesos inflamatorios, se puede producir la fusión de las articulaciones sacroilíacas y las intervertebrales, adoptando una forma características que se llama “espalda en caña de bambú”
  • La inflamación y el dolor también pueden observarse en las caderas, hombros, rodillas o tobillos, lo cual puede limitar el movimiento. Los talones pueden comprometerse, de manera que se siente incomodad al pararse o caminar en superficies duras.
  • La espondilitis anquilosante es una enfermedad sistémica, lo que significa que puede afectar otros órganos del cuerpo en algunas personas. La enfermedad puede generar fiebre, pérdida del apetito, fatiga e inflamación en órganos como los pulmones, corazón y ojos.
  • La inflamación ocular (llamada iritis) ocurre en una cuarta parte de las personas con EA. La iritis causa enrojecimiento y dolor en el ojo que empeora cuando se mira a la luz brillante.
  • Los síntomas de la EA pueden ser similares a los que ocurren en otras enfermedades tales como la psoriasis, enfermedad inflamatoria del intestino, o síndrome de Reiter (artritis reactiva). Un diagnóstico apropiado es importante para que se le prescriba el tratamiento adecuado.

¿Tiene Tratamiento?.

Medicamentos

Las medicinas son una parte esencial y continua del tratamiento e la EA.

Fármacos antiinflamatorios no esteroides (AINE) ayudan a aliviar el dolor y la rigidez, lo cual le permite hacer ejercicio, mantener una buena postura y continuar sus actividades cotidianas. Ejemplos de AINE que pueden usarse para tratar la espondilitis anquilosante incluyen la indometacina, el ibuprofeno y el naproxeno.

Los fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FARME) tales como la sulfasalazina, y el metotrexato reducen la inflamación y también pueden retrasar o parar el progreso de la enfermedad.

Los agentes biológicos inhibidores FNT etanercept, infliximab, adalimumab and golimumab también están aprobados para el tratamiento y síntomas de la EA.

Higiene postural.

Ya sea que esté dormido, sentado o de pie, mantener una postura apropiada es importante para evitar que fusionen las articulaciones en posiciones indeseables.

Duerma en un colchón firme. Trate de dormir en su espalda con una almohada delgada o una que solamente apoye el hueco del cuello. Mantenga las piernas derechas en vez de dormirse en posición fetal.

Cuando camine o se siente, mantenga la espalda tan recta como pueda con los hombros hacia atrás y la cabeza erecta. Puede probar si su posición es correcta poniéndose en contra de una pared sus talones, glúteos, hombros y cabeza deberán tocar la pared al mismo tiempo.

Por lo general, el uso de corsés y aparatos ortopédicos NO ayudan en el tratamiento de la EA. Más le conviene tratar de mantener una buena postura siguiendo las sugerencias antes mencionadas y haciendo ejercicio apropiadamente.

Ejercicio

El ejercicio regular es una parte importante del manejo de la EA. Un fisioterapeuta con experiencia en el tratamiento de la artritis le puedeejercicios-para-lumbagia diseñar un programa de ejercicio que cubra sus necesidades.

Los ejercicios que fortalecen la espalda y cuello le ayudarán a mantener o mejorar su postura. Los ejercicios aeróbicos y de respiración profunda le auxiliarán en mantener flexibles el pecho y tórax. La natación es una buena forma de ejercicio porque ayuda a conservar la flexibilidad en espalda, cuello, hombros y caderas.

Si se siente demasiado rígido y adolorido para hacer ejercicio, pruebe tomarse un baño caliente o ducha para aflojar las articulaciones y los músculos. Empiece los ejercicios lentamente y planee hacerlos cuando esté menos cansado y tenga menos dolor.

Cirugía

La cirugía de reemplazo de las articulaciones permite que muchas personas vuelvan a usar las coyunturas que han sido afectadas por la EA. Los reemplazos de cadera, rodilla y hombro se están volviendo muy exitosos en personas con EA.

Si su espina se ha encorvado severamente que no puede ver delante de usted, la cirugía podría ayudarle a enderezar la espina. Como la cirugía es compleja, sólo se ejecuta en pocos centros médicos altamente especializados. De ser necesario, su doctor puede remitirle a alguno de ellos.

Artículo apoyado en texto de artritis foundationwikipedia, enciclopedia Medline Plus.

 

Acerca de franfisio81

Fisioterapeuta 653 CLM.

Publicado el 25 de noviembre de 2013 en Generalidades. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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