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Patologías del deporte: Pubalgia u Osteopatía dinámica de pubis.

La Pubalgia, también conocida como“osteopatía dinámica de pubis” o “entesitis pubiana”, dolor referido en la zona del pubis.

Este dolor difuso se desarrolla  durante semanas o meses;  primero se presenta al realizar actividades deportivas y después se asevera y se presenta en la realización de las actividades normales de la vida diaria.

Por lo general el dolor se provoca por una hipermovilidad de la sínfisis púbica. La hipermoivilidad de la sínfisis púbica puede ser debida a:pubalgia1

  1. Laxitud en los ligamentos pubianos.
  2. Desequilibrio muscular entre Aductores y Recto Anterior del Abdomen.
  3. Déficit de movilidad en la articulación coxo-femoral y en la sacro-iliaca.
  4. Aumento de las fuerzas de cizallamiento en la sínfisis púbica.
  5. Anteversión pélvica (hiperlordosis lumbar, etc.)

Su incidencia es mayor en los varones, principalmente ya que las actividades que suelen desencadenar una pubalgia son llevadas a cabo más por hombres que por mujeres, las diferencias morfológicas entre sexos no influyen mucho en el desarrollo de una pubalgia.

Clasificación de la pubalgia

  • Pubalgia traumática: Como consecuencia de un traumatismo en la sínfisis púbica. Puede ser por una caída sobre un pie que eleve una rama pubiana y provoque el cizallamiento del pubis con estiramiento de los ligamentos púbicos y  bloqueo de la rama pubiana en la parte superior. Una tensión súbita de los músculos aductores puede también provocar un deterioro de los ligamentos y de las inserciones musculares pubianas.
  • Pubalgia crónica: Se debe a una Patología osteo-tendino-muscular de los músculos aductores (pubalgia baja, donde se inflaman  los aductores) y/o a una Patología parietal-abdominal (pubalgia alta, donde se inflaman la inserción del recto abdominal). La pelvis está sometida a tracciones musculares, de los músculos  aductores  así como  músculos recto abdominal  y oblicuos del abdomen.

Causas de la Pubalgia

Hay una serie de factores que inciden en el desencadenamiento de una patología pubálgica.  Se han dividido en dos grandes grupos, como veremos a continuación:

Factores intrínsecos:

  • Acortamiento de los miembros inferioresPubalgia
  • Displasia de cadera
  • Hiperlordosis Lumbar
  • Espondilolisis
  • Deficiencias de la pared abdominal

Factores extrinsecos:

  • Mala calidad del terreno deportivo (resbaladizo o pesado)
  • Sobreentrenamiento
  • Mala programación del entrenamiento
  • Mala realización del calentamiento y estiramiento deportivo

Síntomas de la Pubalgia

Los síntomas de la Pubalgia abarcan una serie de dolores inusuales, como son:

  • Dolor en la región subpubiana, pubiana o suprabiana
  • Dolor a la palpación en la zona de los músculos aductores, abdominales o en la sínfisis púbica.
  • Contracción isométrica de músculos aductores dolorosa
  • Dolor al estiramiento de músculos aductores
  • Dolor a la  movilización de  la sínfisis púbica
  • Dolor exacerbado al toser o estornudar en el abdomen

La pubalgia es una enfermedad ocupacional, se presenta principalmente en los futbolistas (50% de los casos), seguidos de  corredores de larga distancia, jugadores de rugby, ciclistas y levantadores de peso.

Tratamiento de la Pubalgia

El tratamiento fisioterapéutico de la pubalgia, se realiza de la siguiente forma:

Se plantea primero un tratamiento conservador basado en el cese de la actividad deportiva y la implantación de un buen plan de fisioterapia que conste de:

– Trabajo isométrico de adductores, abductores, recto anterior abdomen y oblicuos.
-Elongación por posturas excéntricas de isquiotibiales, abdominales, adductores y psoas (los estiramientos analíticos suelen ser demasiado dolorosos).
-Electroterapia (EMS, US, magnetoterapia y láser).
-Masoterapia y Cyriax en adductores y abdominales.
– Crioterapia  tras la sesión de fisioterapia.

  1. Trabajo isométrico de los aductores: Boca arriba acercar ambas piernas flexionadas por las rodillas y apoyados en el piso con el talón.  Las rodillas tienden a acercarse, los codos del fisioterapeuta se oponen a ello. 10 seg de contracción suave y 10 seg de reposo. Realizar 10 repeticiones.isométricoadductores
  2. Trabajo isométrico de los abductores: Boca arriba separar  ambas piernas flexionadas por las rodillas y apoyados en el piso con el talón Las rodillas tienden a separarse, los codos del fisioterapeuta se oponen a ello.10 seg de contracción y 10 seg de reposo. Realizar 10 repeticiones.isometrico-abductores
  3. Trabajo isométrico de los rectos del abdomen: Boca arriba, rodillas flexionadas, talones en el suelo. Elevar ligeramente los hombros del suelo (no superar altura de las rodillas para evitar trabajo del músculo psoas). 10 seg de contracción y 10 seg de reposo. Realizar 10 repeticiones.isometricosabdomen
  4. Trabajo isométrico de los oblicuos: Posición como la anterior. Elevar ligeramente el hombro en dirección a la rodilla contralateral. Trabajar ambos lados. 10 seg de contracción y 10 seg de reposo. Realizar 10 repeticiones.isometricosoblicuosEl tratamiento se debe completar con estiramientos de la musculatura implicada, tanto de los grupos musculares citados (abductores, adductores, abdominales), como de los principales grupos musculares que atraviesan la articulación coxo-femoral (Cuádriceps, Psoas Iliaco, Isquiosurales).

    Artículo publicado en http://www.terapia-fisica.com/pubalgia.html

Dolor en el Hombro. Tendinitis del supraespinoso.

El músculo supraespinoso ayuda a abducir (separar, despegarlo del cuerpo) el brazo. Cualquier fricción entre el tendón y el acromión (parte específica de la anatomia supraespinosoescápula) normalmente es reducido por la bursa subacromial (situada entre el tendón supraespinoso y el acromión). A veces con el uso y desgaste, la tendinitis del supraespinoso se asocia con la inflamación de la bursa subacromial dando lugar a una bursitis. Incluso puede haber alguna rotura parcial y a veces completa del tendón. Se trata de una zona anatómica tremendamente conflictiva, puesto que el tendón pasa entre el húmero y la escápula por un desfiladero muy estrecho y cualquier inflamación en la zona es susceptible de producir dolor e impotencia funcional.

Los procesos que caracterizan un síndrome de pinzamiento subacromial afectan generalmente otros estructuras, además del tendón del supraespinoso.

Causas:

Las causas de la tendinitis del supraespinoso pueden dividirse en factores extrínsecos e intrínsecos.

Factores extrínsecos: Los factores extrínsecos se desglosan en pinzamiento primario, que es el resultado de la carga subacromial aumentada, y el pinzamiento secundario, que es el resultado de la sobrecarga y el desequilibrio muscular del manguito de los rotadores. En los atletas cuyos deportes estresantes implica movimientos repetitivos sobre la cabeza, se pueden encontrar una combinación de causas.

La tendinitis del supraespinoso también es conocida como síndrome del arco doloroso. La Tendinitis y las roturas parciales en el tendón supraespinoso causas un ‘arco doloroso’, llamado así porque se siente dolor al separar el brazo del cuerpo en un arco de 60º-120º debido a que en ese tramo el tendón roza con el acromion. El supraespinoso no inicia el movimiento de separación del brazo (acción del deltoides) complemente el movimiento a partir de esos grados, de la misma forma, no actúa en los grados finales.

Puede haber otras causas de un arco doloroso. La artritis de la acromio-clavicular articulación también puede causar dolor, pero que es típicamente en la final de la arco, cuando el brazo está casi vertical. Estas pequeñas diferencias nos ayuda a distinguir un proceso de otro.

Factores Intrínsecos: el pequeño espacio por donde trascurre el tendón (acromion, bursa subacromial, ligamentos coracoacromiales, cabeza humeral) provoca que cuando existe una inflamación de la bursa, ésta comprime el tendón, llegando incluso a roturas y/o calcificaciones, provocando un aumento del umbral de dolor, siendo éste agudo, así como impotencia funcional y pérdida de fuerza. La existencia de puntos gatillos activos en el músculo supraespinoso, son causas secundarias de provocar una tendinitis del supraespinoso.

Mecanismo de lesión:

  • Cuando el brazo se eleva por encima de la horizontal esta estructura tendinosa tiende a rozar contra el borde inferior del acromion que se sitúa por encima, lo que es causa de inflamaciones, desgarros e incluso roturas.
  • El denominado “hombro de nadador”, no es más que una situación especial de tendinitis del supraespinoso, debido a un roce mecánico del tendónbursa subacromial contra el arco osteoligamentario corocoacromial. Son propensos a este tipo de patología los nadadores de estilo libre, espalda y mariposa. La cirugía rara vez está indicada en este tipo de tendinitis.
  • Los factores anatómicos como la forma del acromion o un espacio apretado subacromial debido a un ligamento engrosado pueden ser factores predisponentes.
  • Compresión secundaria

La tendinitis del supraespinoso suele atribuirse a la compresión, que rara vez es mecánica en los atletas. La tendinitis del manguito rotador en esta población puede estar relacionado con una inestabilidad sutil y por lo tanto puede ser secundaria a factores como la sobrecarga excéntrica, el desequilibrio muscular, y la inestabilidad glenohumeral o lesiones del labrum. Esto ha dado lugar al concepto de choque secundario, que se define como el pinzamiento del manguito rotador secundario a una disminución funcional en el espacio de salida del supraespinoso debido a la inestabilidad subyacente de la articulación glenohumeral.

La compresión secundaria puede ser la causa más común en atletas jóvenes que hacen movimientos por encima de la cabeza y que a menudo son repetitivos, amplios y estresantes en la estática y la  dinámica de los estabilizadores glenohumerales, dando lugar a microtraumatismos y debilitamiento de las estructuras ligamentosas glenohumerales y conducen a una inestabilidad glenohumeral subclínica. Esta inestabilidad hace mayor hincapié en los estabilizadores dinámicos de la articulación glenohumeral, incluido el tendón del manguito rotador. Estas mayores exigencias puede conducir a la patología del manguito rotador, como desgarro parcial o tendinitis, y, con la fatiga de los músculos del manguito rotador, la cabeza del húmero se traslada anterior y superiormente, rozando en el arco coracoacromial, lo que conduce a la inflamación del manguito rotador. En estos pacientes, el tratamiento debe estar dirigido a la inestabilidad subyacente.

  • Pinzamiento Glenoideo.

Recientemente, se ha sugerido el concepto de choque glenoideo como una explicación de una rotura de espesor parcial del manguito de los rotadores en atletas de lanzamiento, en particular las roturas afectan a la superficie articular del tendón del manguito rotador. Estas roturas pueden ocurrir en presencia de inestabilidad debido al incremento de la fuerza de tracción aumentada en el tendón del manguito rotador ya sea por el movimiento anormal de la articulación glenohumeral o por el aumento de fuerzas en el manguito de los rotadores, necesaria para estabilizar el hombro.

Los estudios artroscópicos de estos pacientes han demostrado choque entre el borde posterosuperior de la cavidad glenoidea y la inserción del tendón del manguito rotador con el brazo colocado en la posición de lanzamiento, abducido y en rotación externa. Las lesiones se observan a lo largo de la zona de fricción en la cara posterior del rodete glenoideo y la superficie articular del manguito de los rotadores. Este concepto se cree que ocurren con mayor frecuencia en el lanzamiento de los atletas y deben ser considerados cuando se evalúan los pinzamiento del manguito de los rotadores y la tendinitis.

Síntomas:

 Dolor en la cara anteromedial del hombro que irradia al cuello y parte superior de la espalda llegando hasta el codo en muchas ocasiones.

– Dolor al separar el brazo del cuerpo lateralmente.

– Cuando queremos subir el brazo por encima de la cabeza la resistencia a este movimiento provocara dolor en tendinopatías con mucha afectación de la estructura interna del tendón. Aún sin una resistencia externa provocará dolor y limitación.

 Limitación funcional y disminución en la fuerza en las actividades de la vida diaria.

– Dolor al apoyar el tendón lesionado, por ejemplo al dormir sobre ese lado.

– Dolor Nocturno.

Tratamiento:

El tratamiento consiste como en el resto de tendinitis o tendinosis en la aplicación de medidas antiinflamatorias (hielo, tratamiento farmacológico…), reposo relativo, y tratamiento físico (cyriax, masaje, electroterapia, etc…) así como ejercicios de fortalecimiento de la musculatura que compone el manguito rotados. Estos tratamientos no son siempre efectivos y suele prolongarse mucho en el tiempo.

Ejercicios Domiciliarios: 

Es imprenscindible la educación del paciente ya que esta puede mejorar el resultado, se le educa sobre la evitación de las actividades de provocación, la patología y artrocinemática adecuada hombro. La educación también hace hincapié en las técnicas apropiadas de calentamiento, las técnicas específicas para potenciar, y las señales precoces de pinzamiento. Se debe realizar un programa adecuado de ejercicios físicos en casa se para prevenir la recurrencia de los síntomas, se muestra a continuación:

Ejercicios de calentamiento

Flexione el cuerpo desde la cintura hasta que el tronco se encuentre paralelo al suelo. Deje que el brazo doloroso cuelgue como un péndulo enfrente de usted y balancéelo lenta y suavemente en pequeños círculos (Figura 2). A medida que el músculo se caliente, haga los círculos cada vez más grandes. Practíquelo durante un minuto.

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Ejercicios de estiramiento

1. Coloque la mano del brazo doloroso sobre el hombro opuesto. Con la otra mano tome el codo desde abajo y empújelo hacia arriba con suavidad hasta donde sea posible sin que esto le produzca dolor (Figura 3). Mantenga esa posición durante unos segundos y luego lleve el brazo con suavidad hasta la posición inicial. Repítalo 10-15 veces.

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2. Colóquese de pie con el hombro doloroso a unos 60-90 cm. de la pared. Extienda el brazo, coloque la yema de los dedos sobre la pared y súbalos suavemente hasta donde sea posible (Figura 4). A continuación, acérquese a la pared y vea si puede subir los dedos un poco más. El objetivo es alcanzar el punto en donde el brazo se encuentre extendido hacia arriba contra la pared. Cuando usted haya llegado lo más alto posible, mantenga esa posición durante unos cuantos segundos y luego baje los dedos por la pared. Repítalo 5-10 veces.

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3. Manténgase erguido y coloque el dorso de la mano del lado afectado sobre su espalda. Con la otra mano, lance el extremo de una toalla de baño sobre el hombro sano y tómelo con la mano que se encuentra atrás de la espalda. Jale con suavidad la toalla con la mano sana, elevando el brazo doloroso (Figura 5). No jale la toalla con violencia, hágalo hasta donde sea posible sin que la maniobra le produzca dolor. Mantenga esa posición durante unos cuantos segundos y vuelva lentamente a la posición inicial. Repítalo 10-15 veces.

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4. Coloque la mano del brazo doloroso atrás de su cintura. Con la palma dirigida hacia la espalda, trate de levantar la mano sobre su espalda hasta donde sea posible, como si los dedos caminaran hacia arriba por la columna vertebral (Figura 6). Mantenga esa posición durante unos segundos y luego permita que la mano se deslice hacia la cintura. Repítalo 5-10 veces.

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5. Sitúese con la espalda apoyada en la pared. Con las palmas frente a frente, entrelace los dedos y coloque las manos en la nuca. Trate de mover los codos hacia atrás hasta que toquen la pared (Figura 7). Manténgalos ahí durante unos segundos y luego muévalos hacia delante. Repítalo 10-15 veces.

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Ejercicios de fortalecimiento

Necesitará unas pesas de 0.5 – 2.5 Kg. para ejecutar estos ejercicios; las latas de alimentos son útiles, pero es más fácil sostener las pesas de gimnasia.

1. Acuéstese sobre su espalda con el codo junto al costado y flexionado a 90 grados, de manera que el antebrazo se dirija hacia fuera. Levante lentamente la mano que sostiene la pesa, hasta que ésta apunte hacia el techo; luego regrese a la posición inicial (Figura 8) Repítalo 10 veces. A medida que el hombro se fortalezca, repítalo hasta 20 veces.

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2. Acuéstese sobre su costado y mantenga el codo cerca del cuerpo y flexionado a 90 grados, como en el ejercicio 1. Levante lentamente la mano que sostiene la pesa, hasta que ésta apunte hacia el techo; luego bájela (Figura 9). Repítalo 10 veces, hasta llegar a 20 veces a medida que el hombro se fortalezca.

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3. En posición de pie o sentado, sostenga las pesas en ambas manos y gire las manos hasta que los pulgares apunten hacia el piso. Extienda los brazos unos 30 grados hacia delante, levántelos suavemente hasta que se encuentren un poco abajo del nivel del hombro y luego bájelos (Figura 10). (No los eleve por arriba del nivel del hombro porque esto puede perjudicar a los músculos y a los tendones por esfuerzo excesivo). Repítalo 10 veces y aumente el número de repeticiones en forma gradual hasta llegar a 20.

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Retorno al juego o al trabajo:

El retorno a las actividades laborales o deportivas se restringe hasta que se restablece el rango completo de movimiento sin dolor tanto el relacionado con el descanso como con la actividad, y los signos de provocación de compresión son negativos. La evaluación isocinética de la fuerza debe ser del 90% en comparación con el lado contralateral. La reanudación de actividades se completa poco a poco, primero durante el entrenamiento, para desarrollar resistencia, trabajar en la modificación de técnica/mecanismos, y simular una situación de juego. Los pacientes deben estar libres de síntomas. Para prevenir la recurrencia, el paciente debe continuar con ejercicios de flexibilidad y de fortalecimiento después de regresar a las actividades deportivas.

Bibliografía:

Artículo publicado en efisioterapia.net

1. Javier Pérez. “Fisioterapia del complejo articular delhombro:Evaluación y tratamiento de los tejidos blandos”. Ed Masson.

2. Graham Apley. “Manual de ortopedia y fracturas. Ed Masson. (1997)

3. Henri Neiger. “Estiramientos analíticos manuales, técnicas pasivas”. Ed Panamericana. (1998).

4. S. Brent Brotzman. “Rehabilitación ortopédica clínica”. Ed. Elsevier.

5. Gil Martínez. “Lesiones en el hombro y fisioterapia”. Ed. Arán.

6. Enciclopedia Médico quirúrgica.: Rehabilitación del hombro no operado (26-210-B-10)

7. Platero Rico Domingo, Ruiz Sánchez Francisco y Ruiz Santiago Fernando. Diagnostico y tratamiento en patología del manguito rotador. México.

8. Dr. Martínez Flores David. Hombro Doloroso. Revista boliviana de Ortopedia y Traumatología. Vol. 13 No 1 Octubre 2005.

9. Mylo Glasea Ward, Fisher Chris y Murthy Darmesh. Treatment protocol for an acute large rotator cuff repair. Physiotherapy 90 (2004) 217–220. USA

10. Cerdeño JD., Vírseda A. Peña J. Protocolo de Hombro. http://www.efisioterapia.net/articulos/protocolo-hombro.

11. Institut Ferran. Barcelona [acceso 1 Julio 2012]. Hombro doloroso. Disponible en: hhttp://www.institutferran.org/hombro_doloroso.htm

 

Tendinitis en Miembro Superior: Tendinitis de Quervain, la enfermedad del fisioterapeuta.

Tendinitis de Quervain

Definición:

La  tendinitis del primer compartimiento dorsal, más comúnmente conocida como tendinitis o tenosinovitis de Quervain, en honor al cirujano suizo Fritz de Quervain, es una condición producida por la irritación o inflamación de los tendones de la muñeca en la base del pulgar. La inflamación causa que el compartimiento (un túnel o vaina) que rodea el tendón se hinche y se agrande, haciendo que los movimientos del pulgar y la muñeca resulten dolorosos. Apretar el puño, aferrar o sostener objetos—o a menudo niños—son movimientos comunes que la tendinitis de Quervain hace dolorosos. Se le denomina la enfermedad de los fisioterapeutas, por la alta incidencia de esta patología dentro del gremio, a causa de los movimientos continuados que solicitan a este tendón.

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Causa:


La causa de la tendinitis de Quervain es una irritación de los tendones en la base del pulgar, motivada generalmente por la iniciación de una nueva actividad repetitiva. Las nuevas mamás son especialmente propensas a este tipo de tendinitis; el cuidado de un bebé provoca a menudo posiciones incómodas de la mano, y las fluctuaciones hormonales relacionadas con el embarazo y la lactancia  contribuyen aun más a su aparición. Una fractura de la muñeca puede predisponer a un paciente a sufrir la tendinitis de Quervain, debido al aumento de tensión a través de los tendones.

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Clínica:

El dolor en la muñeca en el lado del pulgar es el síntoma principal. El dolor puede aparecer tanto en forma gradual como súbita, y se localiza en el primer compartimiento dorsal en la muñeca. Puede irradiar hacia el pulgar o hacia el antebrazo. Los movimientos de la mano y del pulgar aumentan el dolor, especialmente al aferrar algo o al torcer enérgicamente la muñeca. La hinchazón en la base del pulgar puede incluir un quiste lleno de fluido en esta región. Puede ocurrir ocasionalmente cierto “atascamiento” o “chasquido” al mover el pulgar. Debido al dolor y la hinchazón, los movimientos del tipo de pellizco pueden resultar difíciles. La irritación del nervio apoyado sobre la parte superior de la vaina del tendón puede causar insensibilidad en el dorso de los dedos pulgar e índice.

Diagnóstico:

La señal más común es una gran sensibilidad directamente sobre los tendones de la muñeca en la zona del pulgar. Por lo general se hace una prueba en la que el paciente cierra el puño apretando el pulgar con los demás dedos. Se le hace entonces girar la muñeca en la dirección del dedo meñique. Esta maniobra puede resultar bastante dolorosa para la persona que sufre tendinitis de Quervain.

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Tratamiento:

La meta es aliviar el dolor causado por la irritación y la hinchazón. Su médico puede recomendar el uso de una férula para hacer descansar el pulgar y la muñeca. Puede indicarse el uso de medicamentos anti-inflamatorios por vía oral. Puede inyectarse también un esteroide del tipo de la cortisona en el compartimiento del tendón como otra opción de tratamiento. Cada uno de estos tratamientos no quirúrgicos ayuda a reducir la hinchazón, lo que por lo general alivia el dolor al paso del tiempo. En algunos casos, el simple hecho de interrumpir las actividades que originaron el problema permite que los síntomas desaparezcan por sí solos.

Cuando los síntomas son graves o no hay mejoría, puede ser conveniente la cirugía. El procedimiento quirúrgico abre el compartimiento para dejar más espacio para los tendones inflamados, lo cual quiebra el círculo vicioso en el cual el espacio restringido causa mayor inflamación. Generalmente puede recobrarse el uso normal de la mano cuando se recupera la comodidad y la fuerza.

Textro extraído de http://www.assh.org/Public/HandConditions/Pages/TendinitisdeQuervain.aspx

Codo de golfista. Además de deportistas, afecta a gente con trabajos repetitivos de brazos.

Codo de golfista es el nombre vulgar que se le da a la epitrocleitis. La epitrocleitis consiste en la inflamación de una serie de músculos que tiene su origen en un lugar concreto del húmero (brazo), la epitróclea, algunos autores, le dan el nombre de epicóndilo medial.

 

En el extremo final del húmero existe dos prominencias óseas, una interna llamada epitróclea o epicóndilo medial según autores, y otra externa llamada epicóndilo o epicóndilo lateral. En este resalte óseo interno, nacen una serie de músculos, que de forma genérica van a recibir el nombre de flexores, por su acción sobre el codo. Estos músculos son: Pronador Redondo, Palmar mayor, Palmar menor, Flexor común superficial de los dedos, Cubital anterior.

Se tratan de músculos biarticulares, es decir que atraviesan dos articulaciones y por tanto realizan una acción en cada una de ellas, sin entrar en detalles, son flexores de codo y flexores de muñeca.

Se le llama codo de golfista, porque es una patología muy frecuente en este deporte, pero no sólo la pueden padecer los jugadores de golf, cualquier persona que lleve a cabo trabajos repetitivos solicitando en exceso la flexión de codo, puede padecerla. Las causas más frecuentes son estas:

–       Movimientos repetitivos: uso de taladradoras, martillos, limpiar cristales, barrer, fregar, planchar, cargar maletas…

–       Vibración: Trabajar con maquinaria que emite potentes vibraciones que son trasmitidas y amortiguadas por el codo, martillos neumáticos, hachas en carnicerías, taladradoras

–       Traumatismos: por caídas o golpes directos sobre la zona.

–       Cargar excesivo peso: aumenta la tensión en los músculos de la zona.

–       Mala técnica deportiva: Un gesto deportivo, mal hecho y repetivo, con mucha fuerza puede ocasionar la aparición de este problema en pocos días. Añadiremos aquí también que un material deportiva induce a padecer antes estos problemas.

–       Problema cervical: posible dolor referido, neuralgia cervico-braquial.

Como se puede apreciar, los mecanismos de producción son los mismos que en epicondilitis, esto se debe a que los movimientos de este tipo suelen solicitar tanto la flexión como la extensión a partes iguales, y por tanto pueden aparecer epicondilitis o epitrocleitis e incluso las dos.

Clínica:

El paciente presenta dolor a nivel de la epitróclea, de aparición paulatina que se incrementa con la flexión de muñeca y dedos en contra resistencia. Hay dolor a la palpación local en la zona. En ocasiones este dolor puede irradiarse distalmente hacia el antebrazo. Existen una serie de pruebas que sirven para apoyar el diagnóstico. Se pide al paciente que con el codo flexionado haga una extensión de palma de la mano contra fuerte resistencia, si aparece dolor en epicóndilo, la prueba es positiva. Ahora le pedimos que haga lo mismo pero se hace una flexión, si aparece dolor, la prueba es positiva para epitrocleitis

La RMN, La ecografía y los Rx, pueden complementar el diagnóstico.

Tratamiento:

Evitar las cargas excesivas de trabajo sobre la zona, corregir los malos gestos, evitar los movimientos repetitivos. Si comienzan a aparecer los síntomas propios de la enfermedad, colocar hielo tras la actividad, acordarse de calentar bien la zona y realizar estiramientos sobre todo al terminar.

Si no resulta suficiente hay que acudir a la fisioterapia, mediante la utilización de medidas antinflamatorias y terapia manual, los resultados pueden ser muy buenos, hasta la curación total, en pocas sesiones.

En caso de fracaso de las medidas preventivas y las rehabilitadoras, habrá que recurrir a los tratamientos médicos cruentos como las infiltraciones de corticoides o de factor de crecimiento.

La importancia de este cuadro radica en primer lugar en la necesidad diaria e inevitable de tener que usar los brazos en todas nuestras actividades de la vida diaria y la articulación del codo, es imprescindible mantenerla en buenas condiciones. Si no se corrige a tiempo y la inflamación progresa hasta proceso crónico, podemos encontrarnos que como consecuencia de un proceso inflamatorio mantenido, las fibras musculares pueden ser sustituidas por depósitos de calcio, se calcifica el tendón, la única solución ante esto, si la tuviera, es la cirugía de limpieza.

Como ocurre muchas veces con las tendinitis, son dolorosas pero en fases iniciales no incapacitantes, no se les presta atención hasta que el dolor es insoportable o la impotencia funcional invalidante. Tendemos a dejar que las cosas curen solas, es un error muy común.

El codo de tenista no sólo afecta a deportistas. Es más común de lo que parece.

Codo de tenista es el nombre vulgar que se le da a la epicondilitis. La epicondilitis consiste en la inflamación de una serie de músculos que tiene su origen en un lugar concreto del húmero (brazo), el epicóndilo.

En el extremo final del húmero existe dos prominencias óseas, una interna llamada epitróclea o epicóndilo medial según autores, y otra externa llamada epicóndilo o epicóndilo lateral. En este resalte óseo externo, nacen unos músculos que se van a extender hasta la mano. Los músculos radiales 1º y 2º, extensor común de los dedos y cubital posterior, de forma genérica llamados extensores del codo, son los implicados en este caso.

Se tratan de músculos biarticulares, es decir que atraviesan dos articulaciones y por tanto realizan alguna acción sobre ambas. Por una lado son extensores del codo y por otro extensores de la mano y los dedos.

Se le llama codo de tenista, porque es una patología muy frecuente en este deporte, pero no sólo la pueden padecer los tenistas, cualquier persona que lleve a cabo trabajos repetitivos solicitando la extensión de codo, puede padecerla. Las causas más frecuentes son estas:

–       Movimientos repetitivos: uso de taladradoras, martillos, limpiar cristales, barrer, fregar, planchar, cargar maletas…

–       Vibración: Trabajar con maquinaria que emite potentes vibraciones que son trasmitidas y amortiguadas por el codo, martillos neumáticos, hachas en carnicerías, taladradoras

–       Traumatismos: por caídas o golpes directos sobre la zona.

–       Cargar excesivo peso: aumenta la tensión en los músculos de la zona.

–       Mala técnica deportiva: Un gesto deportivo, mal hecho y repetivo, con mucha fuerza puede ocasionar la aparición de este problema en pocos días. Añadiremos aquí también que un material deportiva induce a padecer antes estos problemas.

–       Problema cervical: posible dolor referido, neuralgia cervico-braquial.

Por tanto, la solicitación excesiva de estos músculos, la transmisión de vibraciones constantes, los golpes directos y un mal gesto técnico van a provocar el progresivo deterioro de las fibras musculares y tendinosas de este grupo muscular.

Clínica:

Dolor intenso en la zona, tanto al contraer estos músculos, como al presionar sobre la zona, el dolor puede ser tan intenso que puede impedir la extensión total del codo, dificultar coger objetos y realizar trabajos con ese brazo. El dolor se puede extender desde el lugar de origen, el epicóndilo hasta la mano.

El resto de clínica es la propia de las inflamaciones, el aumento del diámetro de los tendones, la irritación de la zona, el aumento de temperatura local, el dolor, la impotencia funcional.

Tratamiento:

Evitar las cargas excesivas de trabajo sobre la zona, corregir los malos gestos, evitar los movimientos repetitivos. Si comienzan a aparecer los síntomas propios de la enfermedad, colocar hielo tras la actividad, acordarse de calentar bien la zona y realizar estiramientos sobre todo al terminar.

Si no resulta suficiente hay que acudir a la fisioterapia, mediante la utilización de medidas antinflamatorias y terapia manual, los resultados pueden ser muy buenos, hasta la curación total, en pocas sesiones.

En caso de fracaso de las medidas preventivas y las rehabilitadoras, habrá que recurrir a los tratamientos médicos cruentos como las infiltraciones de corticoides o de factor de crecimiento.

La importancia de este cuadro radica en primer lugar en la necesidad diaria e inevitable de tener que usar los brazos en todas nuestras actividades de la vida diaria y la articulación del codo, es imprescindible mantenerla en buenas condiciones. Si no se corrige a tiempo y la inflamación progresa hasta proceso crónico, podemos encontrarnos que como consecuencia de un proceso inflamatorio mantenido, las fibras musculares pueden ser sustituidas por depósitos de calcio, se calcifica el tendón, la única solución ante esto, si la tuviera, es la cirugía de limpieza.

Como ocurre muchas veces con las tendinitis, son dolorosas pero en fases iniciales no incapacitantes, no se les presta atención hasta que el dolor es insoportable o la impotencia funcional invalidante. Tendemos a dejar que las cosas curen solas, es un error muy común.

La rodilla del saltador no afecta sólo a los deportistas.

La rodilla del saltador es el nombre común que recibe la tendinitis del tendón rotuliano. El tendón rotuliano es el nombre que recibe la inserción del músculo cuádriceps.

El músculo cuádriceps, como su nombre indica está compuesto por 4 cabezas, 4 músculos que se unen formando un mismo tendón de inserción. Destacamos el recto femoral, los 2 vastos, el interno o lateral y el  interno o medial y por último y profundo a estos tres, el vasto medio o crural.

Estamos ante uno de los músculos más potentes de todo el organismo, y ocupa toda la cara anterior del muslo, en su plano superficial.

Debido a su entensión y la superficialidad, muchas veces se daña por traumatismos directos, los famosos “bocadillos”, o contracturas.

Es un músculo biarticular, esto quiere decir que atraviesa dos articulaciones y por tanto tendrá acción sobre las dos. Debido a su origen en estructuras de la pelvis y atravesar la cadera por encima, es un potente flexor de cadera. Cada una de las cabezas del cuádriceps van descendiendo caudalmente, se unen en un potentísimo tendón que se inserta en los lados de la rótula y su base (tendón del cuádriceps femoral). Posteriormente desciende un poco más hasta la espina anterior de la tibia, justo en el centro de la tibia, al inicio de la misma, es el tendón rotuliano. Por tanto atraviesa la rodilla por delante y es el único extensor de rodilla, detalle muy importante.

Por tanto es flexor de cadera y el único extensor de la rodilla, cualquier patología en este tendón podrá limitar o impedir la extensión de rodilla.

Hemos dicho que es un músculo muy potente, desarrolla muchísima fuerza y aguanta casi todas las cargas del cuerpo, puesto que la posición natural de pie, es en extensión de rodilla. Cuando saltamos, corremos, nos levantamos desde agachados, toda la potencia necesaria para estas actividades es desarrollada por el cuadríceps. Para hacerse una idea de la potencia de este músculo, algunas veces, los futbolistas al chutar, puede ocurrir que les roben el balón y la patada vaya al aire, ese tirón muscular que no alcanza objetivo puede suponer o una elongación muscular y en otras ocasiones el arrancamiento de espina íliaca antero superior (EIAS), donde se origina el recto femoral, fractura arrancamiento se denomina.

Pues bien, los traumatismos repetidos y de alta inercia como ocurre en los saltos, son absorbidos en parte por el tobillo y su calzado, y en gran parte por la rodilla.. Esto es lo que ocurre en la rodilla del saltador, la repetición del gesto deportivo, acumula vibración en el tendón rotuliano, este puede comenzar a inflamarse, a desgarrarse algunos tejidos y comenzar la aparición de síntomas.

El problema habitual, como suele ocurrir con muchas tendinitis, es que en fases iniciales son realmente limitantes y la persona no suele ceder en su actividad, no le da importancia hasta que el problema es realmente grave, cuando ya hay desgarros de fibras, parciales o totales y la única solución es la cirugía. No olvidemos, es el único extensor de rodilla.

Clínica:

La de todos los procesos inflamatorios, dolor, aumento de volumen del tendón, impotencia funcional, traducida en este caso como imposibildad para extender la rodilla, alteraciones en el equilibrio, debilidad de la pierna y sobre todo dolor al movimiento incluso sin peso.

Tratamiento:

Lo primero será interrumpir la actividad causante, el reposo es imprescindible en este caso. Cuando la enfermedad está en fases iniciales y sólo hay inflamación o microdesgarros, responde muy bien al tratamiento con fisioterapia, medidas antinflamatorias, antálgicas y sobre la manipulación con técnicas como la de cyriax, pueden asegurar la recuperación total en pocas sesiones. Si fracasara los tratamientos conservadores, si la persona no interrumpe su actividad, que suele ser muy habitual, nos podemos ver en la obligación de pasar por quirófano para una limpieza de la zona o una reconstrucción del tendón, lo que luego requerirá una larga rehabilitación y en algunos casos supondrá el abandono de la actividad deportiva para siempre, sobre todo si es de alto nivel.

Tendinitis Aquílea

El tendón de Aquiles posiblemente sea el tendón más conocido fuera del ámbito de la medicina, al menos su porción más visible, el trayecto final a nivel del talón. Veámoslo con más detalle. El tendón de Aquiles o aquíleo o tendón del tríceps sural, está constituido por la unión de las dos cabezas del gemelo que son superficiales y más profundamente el sóleo, éstas tres cabezas musculares se unen unos 3 o 4 cm por encima del talón y constituyen el tendón de Aquiles.

El sóleo se origina a nivel del peroné y la tibia, no atraviesa la rodilla y por tanto no tiene acción sobre ella. El músculo gemelo si que asciende hasta el fémur y por tanto participa en la flexión de la misma junto a los isquiosurales. A nivel distal, en el pie, como se unen en un mismo tendón, tiene la acción conjunta de realizar la flexión dorsal del pie. Donde más potencia desarrolla este músculo es en su inserción final y por tanto también donde más se lesiona. Dejando a un lado, posibles sobrecargas, contracturas, traumatismos o desgarros musculares sobre la masa de los gemelos, nos centramos en la porción tendinosa.

Suele ser una patología propia de gente joven, puesto que se asocia al deporte. En condiciones normales, de caminar y realizar actividad laboral, no se suele lesionar. Cuando solicitamos en exceso al músculos como en deportes donde hay que saltar con mucha potencia y frecuencia (Baloncesto, Balonmano, Voleibol…) o solicitar mucho la flexión del pie, como al correr, el tendón puede resultar dañado.

La vibración que se produce tras el impacto del pie en el suelo, es transmitida desde la planta del pie al resto del cuerpo, si esta vibración no es bien absorbida por el calcetín y sobre todo el calzado, se transmite con toda su fuerza al cuerpo, principalmente tendón de Aquiles y rodilla. Por tanto es muy importante seleccionar el calzado que usamos para los diferentes deportes y terrenos, que sea capaz de absorber la mayor cantidad de vibración posible y no la transmita a la pierna. Igualmente un estudio de nuestra pisada nos ayudará a elegir mejor nuestro calzado o a colocar ayudas externas para corregir posibles defectos de pisada que se terminan traduciendo en lesiones.La práctica excesiva, sin guardar descansos, entrenar en terrenos duros o con subidas y bajadas, utilizar el mismo calzado para diferentes terrenos y diferentes deportes, deportes de impacto en personas de elevado peso, no estirar adecuadamente, no hacer calentamientos, agentes infecciosos, son otros factores de riesgo para desarrollar una tendinitis.

Clínica: La tendinitis, es la inflamación de los tejidos que componen el tendón. Los síntomas más frecuentes son el dolor intenso, incluso al caminar, o a veces en reposo no existe, pero aparece progresivamente durante la práctica deportiva; la rigidez, la falta de elasticidad del tendón; Dolor intenso a la palpación de la zona, sensación de irritación. Los signos incluyen un aumento de temperatura local, engrosamiento del tendón, importante pérdida de funcionalidad, la persona puede tener problemas para andar, resultarle imposible ponerse de puntillas. El diagnóstico se puede confirmar con ecografía o TAC si se quiere descartar lesiones serias de fibras.

Tratamiento: Debemos realizar reposo de la actividad deportiva antes de que la lesión progrese y lo que empieza siendo una inflamación del tendón, se transforme en lesión de fibras o calcificaciones que nos hagan pasar por quirófano. En fases iniciales las terapias físicas se muestran como la opción más acertada, obteniendo unos resultados muy buenos, con una buena praxis, en pocas sesiones. Terapias muy sencillas como aplicación de frio local, programa de estiramientos y terapias manuales como el masaje transverso profundo, funcionan muy bien en patologías como esta.