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Codo de golfista. Además de deportistas, afecta a gente con trabajos repetitivos de brazos.

Codo de golfista es el nombre vulgar que se le da a la epitrocleitis. La epitrocleitis consiste en la inflamación de una serie de músculos que tiene su origen en un lugar concreto del húmero (brazo), la epitróclea, algunos autores, le dan el nombre de epicóndilo medial.

 

En el extremo final del húmero existe dos prominencias óseas, una interna llamada epitróclea o epicóndilo medial según autores, y otra externa llamada epicóndilo o epicóndilo lateral. En este resalte óseo interno, nacen una serie de músculos, que de forma genérica van a recibir el nombre de flexores, por su acción sobre el codo. Estos músculos son: Pronador Redondo, Palmar mayor, Palmar menor, Flexor común superficial de los dedos, Cubital anterior.

Se tratan de músculos biarticulares, es decir que atraviesan dos articulaciones y por tanto realizan una acción en cada una de ellas, sin entrar en detalles, son flexores de codo y flexores de muñeca.

Se le llama codo de golfista, porque es una patología muy frecuente en este deporte, pero no sólo la pueden padecer los jugadores de golf, cualquier persona que lleve a cabo trabajos repetitivos solicitando en exceso la flexión de codo, puede padecerla. Las causas más frecuentes son estas:

–       Movimientos repetitivos: uso de taladradoras, martillos, limpiar cristales, barrer, fregar, planchar, cargar maletas…

–       Vibración: Trabajar con maquinaria que emite potentes vibraciones que son trasmitidas y amortiguadas por el codo, martillos neumáticos, hachas en carnicerías, taladradoras

–       Traumatismos: por caídas o golpes directos sobre la zona.

–       Cargar excesivo peso: aumenta la tensión en los músculos de la zona.

–       Mala técnica deportiva: Un gesto deportivo, mal hecho y repetivo, con mucha fuerza puede ocasionar la aparición de este problema en pocos días. Añadiremos aquí también que un material deportiva induce a padecer antes estos problemas.

–       Problema cervical: posible dolor referido, neuralgia cervico-braquial.

Como se puede apreciar, los mecanismos de producción son los mismos que en epicondilitis, esto se debe a que los movimientos de este tipo suelen solicitar tanto la flexión como la extensión a partes iguales, y por tanto pueden aparecer epicondilitis o epitrocleitis e incluso las dos.

Clínica:

El paciente presenta dolor a nivel de la epitróclea, de aparición paulatina que se incrementa con la flexión de muñeca y dedos en contra resistencia. Hay dolor a la palpación local en la zona. En ocasiones este dolor puede irradiarse distalmente hacia el antebrazo. Existen una serie de pruebas que sirven para apoyar el diagnóstico. Se pide al paciente que con el codo flexionado haga una extensión de palma de la mano contra fuerte resistencia, si aparece dolor en epicóndilo, la prueba es positiva. Ahora le pedimos que haga lo mismo pero se hace una flexión, si aparece dolor, la prueba es positiva para epitrocleitis

La RMN, La ecografía y los Rx, pueden complementar el diagnóstico.

Tratamiento:

Evitar las cargas excesivas de trabajo sobre la zona, corregir los malos gestos, evitar los movimientos repetitivos. Si comienzan a aparecer los síntomas propios de la enfermedad, colocar hielo tras la actividad, acordarse de calentar bien la zona y realizar estiramientos sobre todo al terminar.

Si no resulta suficiente hay que acudir a la fisioterapia, mediante la utilización de medidas antinflamatorias y terapia manual, los resultados pueden ser muy buenos, hasta la curación total, en pocas sesiones.

En caso de fracaso de las medidas preventivas y las rehabilitadoras, habrá que recurrir a los tratamientos médicos cruentos como las infiltraciones de corticoides o de factor de crecimiento.

La importancia de este cuadro radica en primer lugar en la necesidad diaria e inevitable de tener que usar los brazos en todas nuestras actividades de la vida diaria y la articulación del codo, es imprescindible mantenerla en buenas condiciones. Si no se corrige a tiempo y la inflamación progresa hasta proceso crónico, podemos encontrarnos que como consecuencia de un proceso inflamatorio mantenido, las fibras musculares pueden ser sustituidas por depósitos de calcio, se calcifica el tendón, la única solución ante esto, si la tuviera, es la cirugía de limpieza.

Como ocurre muchas veces con las tendinitis, son dolorosas pero en fases iniciales no incapacitantes, no se les presta atención hasta que el dolor es insoportable o la impotencia funcional invalidante. Tendemos a dejar que las cosas curen solas, es un error muy común.