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La fascitis plantar. Aprende que es y como acabar con ella.

La fascia es una estructura de tejido conjuntivo fibroso, de un color blanquecino, que recubre diferentes tipos de tejidos, órganos internos que recubren por ejemplo al esófago, o fascias musculares que recubren músculos. La Fascia es un conjunto membranoso muy extenso, se calcula que aproximadamente el 70% del tejido conectivo de nuestro cuerpo es fascia. El concepto de fascia como lo conocemos hoy procede de la osteopatía que considera que todas las estructuras del cuerpo están unidas entre sí, un concepto global de entender el cuerpo, precisamente el nexo de unión entre estructuras son estas fascias.

Los osteópatas aplican terapia miofascial, que pretende liberar el cuerpo, debilitar la tensión existente en una zona determinada y que repercutirá a otros niveles.

 

En palabras sencillas, la fascia es como una banda tensa que cubre los tejidos, que los protege y que los conecta entre sí. En el caso particular que nos ocupa, veremos una de las fascias, más conocidas junto a la fascia lata, y que es motivo de enfermedad frecuente, la fascia plantar y su inflamación fascitis plantar.

La fascia plantar se extiende desde el calcáneo, que es el hueso del pie que da forma al denominado talón, hasta la base de los dedos, donde abre en abanico en 5 bandas. Su función es decisiva a la hora de mantener tenso el arco interno del pie, para recordarlo con facilidad usaremos el dicho de “es la cuerda que tensa el arco”, si la fascia plantar no está tensa y no realiza bien su acción, podemos encontrarnos un pie plano, por el contrario si ésta banda está demasiado tensa e inflamada parece un cuadro de dolor intenso e incapacitante que conocemos como fascitis plantar.

 

Causas:

–       Excesiva tensión en los gemelos, gemelos cortos, que no amortiguan bien el peso del cuerpo y generan demasiada pronación.

–       Aumento repentino de peso en la persona, embarazo

–       Aumento brusco en la actividad física, terrenos duros, calzados inapropiados a la pisada.

–       Pie cavo, exceso de tensión, pie plano, fascia destensada.

–       Microtraumatismos en calcáneo, fracturas por estrés.

Clínica:

El principal síntoma va a ser dolor, focalizado sobre la misma fascia, en la base del talón, y una característica propia de esta patología es que es de predominio matutino, al levantarnos, luego conforme el cuerpo entra en movimiento mejora, para posteriormente volver a inflamarse y aparecer el dolor con toda su intensidad.

El diagnóstico se establece un poco a través de la clínica y con la observación de la pisada de la persona, estudiando el tipo de calzado, haciendo una valoración analítica del gemelo y soleo para ver si existe una retracción del mismo, si además se observan alteraciones en el arco interno del pie respecto al contralateral, podemos asegurar casi sin error, que estamos ante una fascitis plantar.

El Tratamiento implica tanto a la persona como a profesionales de la salud. Una vez realizado el diagnóstico médico.

El fisioterapeuta tratará de reducir la inflamación con las técnicas de que dispone:

–       Crioterapia en fase aguda para disminuir la respuesta inflamatoria.

–       Técnica de masaje transversal, Cyriax, para eliminar adherencias, provocar un aumento de flujo sanguíneo local.

–       Ultrasonidos y técnicas de electroterapia, con fines analgésicos y antinflamatorios.

–       Vendajes funcionales que “sustituyan” temporalmente la función de la fascia.

–       Ejercicios de estiramiento y elastificación tanto de la fascia como de los músculos acortados, si los hubiere.

Es interesante la realización de un estudio biomecánico del pie, que ponga en evidencia el tipo de pisada, haga un mapa de fuerzas que ayude al profesional a realizar un correcto tratamiento, que elija el correcta calzado o que desarrolle una ortesis o férula de descarga bien adaptada.

Por parte del paciente, tiene que respetar los tiempos de reposo recomendados, hacer estiramientos analíticos bien hechos, si aparece dolor ceder la actividad y aplicar frío, seguir los consejos del personal médico.

Si todo esto fracasa, el médico puede optar por inyecciones de corticoesteroides que disminuyan la inflamación, o factor de crecimiento (técnica en auge), pautar sulfato de glucosamina (personalmente creo que no sirve de nada), y si finalmente aun así fracasa todo este tratamiento, recurrir a cirugía que o bien retense la fascia o que libere el exceso de tensión.

agradecimientos a http://www.runners.es/como-superar-fascitis-plantar; http://www.abcfisioterapia.com/fisioterapia-fascitis-plantar.html; de donde he extraído algunos conceptos para completar el documento.

¿Porque los deportistas se recuperan de los esguinces a los pocos días de lesionarse?

Existen dos tipos de ligamentos en nuestro organismo. Por un lado están los ligamentos cordonales y por otro los ligamentos acintados. Los ligamentos cordonales como por ejemplo, los cruzados de la rodilla, tienen menos vascularización que los acintados y son más difíciles de rehabilitar y en muchos casos precisarán hasta cirugía de reconstrucción o sustitución para poder curar.

 

Tenemos que distinguir primeramente que es un esguince. Los ligamentos son tejidos que existen en las articulaciones y cuya función es dar estabilidad y limitar ciertos movimientos. Cuando se produce un movimiento que fuerza en exceso la movilidad de la articulación, algunas estructuras pueden resultar dañadas, entre ellas el ligamento. Cuando sólo se produce un ligero estiramiento de las fibras ligamentosas, hablamos de esguince grado I. Cuando se produce una lesión mayor en la cual hay rotura parcial del ligamento, pero no total, estamos ante un esguince grado II. Cuando el ligamento se rompe por completo, estamos en un esguince de grado III, el más grave, y que siempre requerirá sutura quirúrgica para poder recuperarse.

Cuando se produce la lesión ligamentosa, el cuerpo activa inmediatamente la respuesta inflamatoria produciendo los 5 signos clásicos, rubor, calor, tumefacción, dolor e impotencia funcional. El problema es que en muchos casos, la respuesta inflamatoria es excesiva, combate no sólo agentes patógenos, sino que también puede dañar tejidos sanos, producir acúmulo excesivo de fibrina, disminuyendo drásticamente la elasticidad de un determinado tejido.

Antiguamente ante un esguince de tobillo clásico, lo primero era inmovilizar con yeso durante 3 o 4 semanas, propuesta que afortunadamente ya se conoce como errónea.

Lo primero es combatir la inflamación durante las primeras 48 horas, mediante la compresión, la elevación del miembro y aplicación de frío local.

A partir de ese momento existen técnicas de fisioterapia, como el masaje transverso profundo, o masaje de cyriax, que permite actuar prematuramente sobre estos tejidos consiguiendo una recuperación total en pocas sesiones.

La esencia del masaje transverso, consiste en que mediante la fricción del tejido dañado sobre los masas óseas subyacentes, si se accede a estos tejidos de manera perpendicular a las fibras y aplicando una técnica correcta, conseguimos por un lado liberar las adherencias ocasionadas por los depósitos de fibrina, romperemos el tejido cicatricial, consiguiendo una reestructuración del colágeno, haremos llegar más sangre a la zona, eliminando productos de desecho y haciendo llegar más nutrientes al lugar a tratar, y conseguiremos finalmente un efecto análgesico.

Mediante técnicas como esta y ejercicios de propiocepción conseguiremos recuperar ligamentos lesionados, en tan sólo unos pocos días.

Como siempre será imprescindible un buen diagnóstico. Una vez realizado, no lo dudéis, los fisioterapeutas disponen de métodos muy útiles para recuperar problemas que por la vía convencional supondrían varias semanas de reposo, en tan sólo días.