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La enfermedad de Parkinson: Etiología y Definiciones.

Se desconoce la causa de dicha enfermedad. Han surgido múltiples hipótesis patogénicas. Entre las mejor fundamentadas se encuentran las que implican un factor tóxico, hasta ahora desconocido y factores genéticos.

TEORÍA OXIDATIVA: Independientemente de cual sea la causa última, se conocen diversos procesos probablemente implicados en la producción del daño neuronal. entre ellos la formación de radicales libres. Estos son compuestos inestables debido a que carecen de un electrón. En un intento por reemplazar el electrón que falta, los radicales libres reaccionan con las moléculas circundantes (especialmente metales tales como el hierro), en un proceso de oxidación. Se considera que la oxidación ocasiona daño a los tejidos, incluidas las neuronas. Normalmente, los antioxidantes, productos químicos que protegen a las células de este daño, mantienen bajo control el daño producido por los radicales libres. las pruebas de que los mecanismos oxidativos pueden ocasionar o contribuir a la enfermedad de Parkinson incluyen el hallazgo de que los pacientes con la enfermedad tienen niveles elevados de hierro en el cerebro, en especial en la materia gris, y niveles decrecientes de ferritina, que sirve como mecanismo protector rodeando o formando un círculo alrededor del hierro y lo aisla.

TOXINAS: Otros científicos han sugerido que la enfermedad de Parkinson puede ocurrir cuando una toxina externa o interna destruye selectivamente las neuronas dopaminérgicas. Un factor de riesgo ambiental tal como la exposición prolongada a pesticidas, o una toxina en el suministro de los alimentos, es un ejemplo de la clase de desencadenante externo que pudiera, hipotéticamente, ocasionar la EP. la teoría tiene entre sus apoyos el hecho de que algunas toxinas, tales como 1-metil-4 fenil- 1,2,3,6 -tetrahidropiridina (MPTP) inducen síntomas similares a los de la EP, así como lesiones en las neuronas de la materia gris en los seres humanos y en los animales. Sin embargo, hasta la fecha, ninguna investigación ha proporcionado prueba definitiva de que una toxina sea la causa de la enfermedad.

PREDISPOSICIÓN GENÉTICA: Una teoría relativamente nueva explora el papel de los factores genéticos en el desarrollo de la enfermedad. de un 15 a un 25% de los pacientes de Parkinson tienen un familiar cercano que ha experimentado síntomas de EP. Después de que los estudios en animales demostraran que MPTP ínterfiere con el funcionamiento de las mitocondrias dentro de las células nerviosas, los investigadores se interesaron en la posibilidad de que el deterioro en el ADN de las mitocondrias pudiera ser la causa de la enfermedad. las mitocondrias son orgánulos esenciales que se encuentran en todas las células animales que convierten la energía de los alimentos en combustible para las células. Un error en la cadena de producción de energía de las mitocondrias provocaría la muerte de esas células.

radicales-libres

ENVEJECIMIENTO ACELERADO: Por último, otra teoría propone que la EP ocurre cuando, por causas desconocidas, el desgaste de las neuronas productoras de dopamina normal, se ve acelerado en ciertas personas y en función de la edad. Esta teoría se sustenta en el conocimiento de que la pérdida de mecanismos protectores antioxidativos está asociada con la enfermedad de Parkinson y el envejecimiento.

Muchos investigadores creen que una combinación de estos 4 mecanismos – daño oxidativo, toxinas ambientales, predisposición genética y envejecimiento acelerado- finalmente se identificarán como causas de esta enfermedad.

La dopamina es una hormona y un neurotransmisor, producido en una amplia variedad de animales, incluyendo tanto vertebrados como invertebrados. la disminución en la cantidad de dopamina en el cerebro en pacientes con enfermedades como la EP y la distonía en respuesta a Dopa, L-Dopa(Levodopa), que es el precursor de la dopamina, puede ser dado porque este último cruza la barrera hematoencefálica; en la enfermedad de Parkinson la destrucción de las neuronas productoras de dopamina de la sustancia negra y que proyectan hacia los ganglios basales conlleva lesiones tisulares que terminan en la pérdida del control de los movimientos a cargo del Sistema Nervioso.

La dopamina tiene muchas funciones en el cerebro, incluyendo papeles importantes en el comportamiento y la cognición, la actividad motora, la motivación y la recompensa, la regulación de la producción de leche, el sueño, el humor, la atención y el aprendizaje.

DEFINICIÓN

Se denomina mal de Parkinson a la enfermedad neurológica de carácter crónico caracterizada por una evolución progresiva en el deterioro, asociada a la rigidez muscular, a las dificultades para deambular, el temblor y una defectuosa coordinación de los movimientos. El Parkinson actúa provocando una lesión anatómica (en la sustancia nigra) y un déficit bioquímico (falta de dopamina), en aquellas estructuras cerebrales precisamente encargadas del control y la coordinación del movimiento, así como del mantenimiento del tono y de la postura corporal.

Antes de comenzar a definir la clínica de esta enfermedad, conviene resaltar que existen una serie de mitos acerca de esta patología que no son ciertos, el más importante de ellos es que no todos los pacientes sufren de temblores, y que no todos los pacientes que tienen temblor tienen Parkinson. No es una enfermedad contagiosa, no provoca demencia a corto plazo, y aunque puede aparecer tardíamente, no es criterio diagnóstico.

Resulta necesario también diferenciar entre enfermedad de Parkinson y Parkinsonismo.

ENFERMEDAD DE PARKINSON

Como ya se expuso con anterioridad, la enfermedad de parkinson es un proceso neurológico degenerativo y crónico de orígenes desconocidos, aunque no se saben las causas, se sabe los daños que se producen a nivel anatómico y bioquímico en el organismo.

  1. Alteración progresiva en la sustancia nigua del mesencéfalo (ganglios basales y área extrapiramidal). Estas áreas son zonas del sistema nervioso que en condiciones normales controlan y coordinan el movimiento, compuestas por unas neuronas que producen dopamina y contienen elevados niveles de hierro.
  2. Disminuye la dopamina cerebral. Esta es una hormona neurotransmisora, que transmite impulsos de unas células a otras. La enfermedad de Parkinson provoca la rápida muerte de las neuronas de la sustancia nigua, esto provoca la disminución en la producción de dopamina, como neurotransmisor que, al verse reducida la cantidad de dicha sustancia, las comunicaciones entre las áreas cerebrales se ve disminuida o dificultada, apareciendo como consecuencia este déficit, los síntomas que se conoce de la EP: Rigidez, Bradicinesia (lentitud y empobrecimiento del movimiento), Temblor, Pérdidas de reflejos posturales.

Dopamina

PARKINSONISMO

En los parkinsonismos, la lesión principal es la misma, la sustancia nigua, pero hay causas ignoradas, tumores, infecciones mal resueltas, tóxicos o fármacos. Por eso en algunos sujetos el tratamiento para paliar la enfermedad no es el mismo que en la EP, incluso se pueden tratar en algunos casos de trastornos  curables o mejorar repentinamente al suprimir el elemento causante. Se han detectado síndromes parkinsonianos ligados a degeneraciones neurológicas como por ejemplo, demencia de Pick, o sin ir más lejos en la EA, aquí podemos encontrar signos que se confunden con Parkinson, como a cinesias, rigideces, hipertonías y en algunos casos temblor. Por tanto se trata de síntomas propios de la enfermedad de Parkinson pero en personas que no padecen la enfermedad propiamente dicha.

sinapsis simple

La Enfermedad de Parkinson: Historia y Epidemiología

James parkinson enfermedad se bautizó tal como la conocemos hoy en honor de su descubridor James Parkinson, que en 1917 expuso sus conclusiones sobre la entonces conocida como «parálisis agitan», desarrollando este cuadro clínico con unos datos que casi un siglo después se mantienen vigentes.

A principios de la década de los 60, los investigadores identificaron un defecto cerebral fundamental que es el distintivo de la enfermedad: las pérdidas de células cerebrales que producen neurotransmisores -la dopamina- fundamental, entre otros, en los circuitos cerebrales implicados en el control del movimiento. Este descubrimiento llevó a los científicos a encontrar el primer tratamiento eficaz de la enfermedad de Parkinson y sugirió formas de elaborar terapias nuevas y aún más eficaces. Es el ejemplo más común de una serie de trastornos neurodegenerativos caracterizados por la acumulación en las neuronas presinápticas de la proteína a-sinucleina. Casi todas las formas de parkinsonismo son el resultado de la reducción de la transmisión dopaminérgica en las neuronas de los ganglios basales.

Esta idea, aunque fue inicialmente rebatida, el tiempo acabó dando la razón a su descubridor, el sueco Arvid Carlsson, (y un premio Nobel en el año 2000) y sus trabajos sirvieron de base a los exitosos ensayos en pacientes parkinsonianos de Birmakmayer y Hornykievicz (Birkmayer and Hornykiewicz, 1961) con levodopa endovenosa y los de Cotzias (Cotzias, 1968) con levodopa oral. Finalmente, el buen resultado en el control de los síntomas motores de la EP del primer ensayo controlado doble ciego con levodopa versus placebo(Yahr et al., 1969) convirtió al precursor oral de la dopamina en el eje del tratamiento de la EP hasta nuestros días.

El éxito de la levodopa llevó al progresivo abandono de las técnicas ablativas quirúrgicas que habían proliferado desde los años 50(Hassler and Riechert, 1958). Pero han sido precisamente sus efectos adversos a largo plazo (como las discinesias inducidas por levodopa) y la aparición de la reversible y menos agresiva estimulación cerebral profunda (Limousin et al., 1995), los que han revitalizado este abordaje en los últimos años.
El futuro de la enfermedad pasa por el mayor conocimiento de su etiopatogenia para mejorar los tratamientos actuales y avanzar en el desarrollo de nuevos enfoques terapéuticos. Hasta ahora el trasplante de neuronas dopaminérgicas de embriones humanos y el de células madre no han demostrado beneficio mantenido y sí importantes efectos secundarios (Olanow et al., 2009). La terapia génica se presenta como una alternativa prometedora. Al primer descubrimiento de una mutación genética relacionada con el Parkinson (PARK 1/gen de la alfa-sinucleína (Polymeropoulos et al., 1997)) le han seguido otros muchos en los últimos 10 años y la investigación en este campo no se detiene.

Epidemiología

Globalmente, la incidencia anual de EP es de 18 nuevos casos por cada 100.000 habitantes, pero la alta esperanza de vida que suelen presentar los pacientes hace que la prevalencia de la enfermedad en la población sea cuantitativamente mayor que la incidencia, registrándose unos 164 casos por cada 100.000 habitantes. Según los estudios auspiciados por el grupo de estudio de Europarkinson, la prevalencia de EP en el continente europeo es de 1,43% en las personas que superan los 60 años de edad, aunque se han hecho estimaciones en países como España o R. Unido, que exponen que cerca de 120.000 habitantes se ven afectados por esta enfermedad en sendos países, lo que supone una tasa mayor de ese 1,43%. En América del Norte la cifra se dispara hasta el millón de pacientes con EP. estando afectada el 1% de la población > 65 años.

En edades tempranas, concretamente antes de los 40 años. la EP es excepcional y su prevalencia es menor del 1/100000. La incidencia de esta enfermedad empieza a aumentar a partir de los 50 años y no se estabiliza hasta los 80, si bien este hecho puede ser el resultado de un sesgo de selección.

Es una enfermedad presente en todas las regiones del mundo y en todos los grupos étnicos, aunque su prevalencia en la raza caucásica (fluctúa entre los 84 y los 260 casos por 100.000 habs.) es más importante que entre las personas de raza negra y en los orientales, donde parece ser que se registran muchos menos casos. A nivel mundial, se ha sugerido la existencia de un patrón de prevalencia que decrece de norte a sur. Por otra banda, varios estudios han puesto al descubierto una prevalencia acentuada de EP en el medio rural, especialmente entre los varones. Esto podría ser debido a que la vida en el campo podría incluir diferentes exposiciones medioambientales, como algunas sustancias identificadas en el agua de los pozos o a los pesticidas o insecticidas.

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