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Síndromes Geriátricos: Los trastornos del sueño.

Los trastornos del sueño son muy frecuentes en las personas de edad avanzada, siendo causa frecuente de visita al médico. Aunque parezca que no tiene demasiada relevancia, deben ser diagnosticadas sus causas y ser tratadas, puesto que supone una alteración en la calidad de vida del paciente y su entorno.

Se estima que aproximadamente el 50% de los adultos mayores que viven en su domicilio padecen algún trastorno del sueño y en aquellas personas que además padecen de enfermedades crónicas, el porcentaje asciende hasta el 66%. Afecta más a las mujeres, a excepción del síndrome obstructivo de apnea del sueño que es más frecuente en hombres.

Fases normales del sueño:

El sueño normal progresa en diversos estadios: fase NREM (nonrapid eye movement, en español NMOR, no movimientos oculares rápidos) y fase REM (rapid eye movement, en español MOR, movimientos oculares rápidos). Lo habitual es que las fases del sueño NREM y REM se alternen durante la noche en forma de cinco-seis ciclos. el 75% corresponde a sueño NREM y el restante 25% a sueño REM.

Fase REM: se da cada 90 minutos de forma aproximada, tiende a incrementarse durante la noche. Se caracteriza por:

  • El tono muscular es prácticamente inexistente.
  • Se presenta el sueño activo, la actividad eléctrica cerebral es máxima, paradójicamente, mientras el cuerpo se encuentra en completo reposo, el cerebro funciona a un ritmo máximo.
  • Se registran los característicos movimientos oculares rápidos.
  • La frecuencia cardiaca, así como la respiratoria, presenta signos irregulares.
  • Aumenta el metabolismo basal y la cantidad de jugo gástrico.

Fase NREM: también conocida como sueño profundo, facilita el descanso corporal y se compone de cuatro fases variables en cuanto a profundidad:

  • Fase I (sueño superficial). Sueño muy ligero, con una duración corta, de varios minutos, aunque su duración puede aumentar desde el 5% del tiempo de sueño total en jóvenes, hasta el 12-15% en ancianos, debido a que estos últimos se despiertan con más frecuencia durante la noche. Se caracteriza por un estado general de descanso, relajado y somnoliento, con una ligera sensación de flotar, manteniendo activa la capacidad de percibir los estímulos externos, por lo que puede despertarse con más facilidad.
  • FaseII (sueño superficial). La intensidad del estímulo necesario para despertar al sujeto en esta fase es mayor que la que se necesitaría en la fase 1. Su duración de 10 a 15 minutos. En esta fase el tono muscular se relaja aún más, disminuyen levemente la temperatura corporal y la frecuencia respiratoria y cardiaca, desapareciendo los movimientos de los ojos.
  • Fase III (sueño profundo). La percepción sensorial disminuye notablemente, así como las frecuencias cardiacas y respiratorias. La relajación de los músculos se intensifica. En este intervalo resulta más difícil despertar al sujeto, y si lo hace se encuentra desorientado y confuso. Es la etapa fundamental para que el sujeto descanse subjetiva y objetivamente.
  • Fase IV (sueño profundo). Sucede aproximadamente entre 30 y 40 minutos después de coger el sueño, y el individuo raramente se despierta. Junto con la tercera fase constituye el período clave de la recuperación física. Se caracteriza por un completa relajación de los músculos y porque apenas se mueve.

ciclo sueño

Cambios en el patrón y en la estructura del sueño con la edad:

El envejecimiento se asocia con un descenso en la calidad y en la cantidad de sueño. Podemos clasificar los mayores del sueño en el anciano de la siguiente forma:

1. Disomnias:

  • Trastornos intrínsecos del sueño.(Insomnio primario, piernas inquietas, narcolepsia…)
  • Trastornos extrínsecos del sueño.
  • Trastornos del ritmo circadiano del sueño.
2. Parasomnias.

3. Trastornos del sueño asociados con enfermedades médicas o psiquiátricas.

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EL INSOMNIO

Representa el trastorno del sueño más frecuente en el anciano.

Según la clasificación DSM IV, se define como la dificultad para iniciar o mantener el sueño, o la falta de un sueño reparador (sueño aparentemente adecuado en cantidad, que deja al sujeto con la sensación de no haber descansado lo suficiente) durante tres veces en una semana durante un mínimo de un mes, con sufi- ciente intensidad para provocar repercusiones (cansancio diurno, irritabilidad, falta de concentración, pérdida de memoria, etc.) y no ser debido a otro trastorno mental ni a efectos fisiológicos directos de una sustancia o enfermedad médica.

Se caracteriza por: latencia del sueño superior a 30 minutos, número de despertares nocturnos superior a dos horas, tiempo de vigila nocturna superior a una hora y tiempo de sueño total inferior a seis horas.

Tipos de insomnio:

Existen diversas clasificaciones del insomnio, según la duración del trastorno, según la gravedad con la que se presente y según el horario en el que se presente:

  • Según su duración, se puede distinguir entre el insomnio transitorio o agudo (dura menos de 4 semanas), el insomnio a corto plazo o subagudo (más de 4 elinsomniosemanas, pero menos de 3-6 meses) y el insomnio a largo plazo o crónico (más de 3-6 meses).
  • En función de su severidad, se distingue entre el insomnio leve o ligero, con el que existe un mínimo deterioro de la calidad de vida; el moderado, que se da cada noche y en el que empiezan a surgir ciertos signos del deterioro de la calidad de vida con síntomas como irritabilidad, ansiedad, fatiga, y el severo o grave, en el que los síntomas se sufren con mayor intensidad y por tanto la calidad de vida se ve algo más afectada.
  • Por los horarios, se hace distinción entre el insomnio inicial o de conciliación (dificultades leves o graves para conciliar el sueño al acostarse), el intermedio o de mantenimiento del sueño (en vez de dormir toda la noche de continuo, la persona se despierta varias veces durante la noche) y el terminal o de final de sueño o de despertar precoz, conocido por los expertos como insomnio matinal (la persona despierta poco o mucho antes de la hora que tenía planeada hacerlo).

CAUSAS DEL INSOMNIO

Enfermedades médicas:

–       Enfermedades cardiopulmonares.

–       Patología osteoarticular.

–       Patología gastroesofágica.

–       Enfermedades prostáticas y vesicales.

–       Trastornos endocrinos.

–       Enfermedades neurológicas: (Parkinson, Demencias, Epilepsia nocturna, ACV, Migraña).

–       Neoplasias.

–       Enfermedades dermatológicas: Eccema.

–       Síndromes dolorosos.

Enfermedades psiquiátricas:

– Depresión mayor.

– Trastorno bipolar.

– Trastorno de ansiedad.

– Trastornos obsesivo-compulsivos.

– Psicosis.

– Anorexia nerviosa.

– Trastornos adaptativos.

Factores sociales:

–       Jubilación.

–       Institucionalización.

–       Cambio de domicilio.

–       Hospitalización.

–       Aislamiento y pobreza.

Factores Farmacológicos:

  • Estimulantes del SNC. Simpaticomiméticos, Vasodilatadores, Antineoplásicos., Difenilhidantoína, ß-bloqueantes, Alcohol, Hormonas tiroideas, Teofilinas. Pirazetan, Cafeína, Antagonistas del calcio, ACTH y corticoides, Alfa metil dopa, Broncodilatadores beta-dos adrenérgicos, L-dopa, Benzodiacepinas, Antipsicóticos, Anticolinérgicos, Antidepresivos tricíclicos e IMAO, Anfetaminas.

Diagnóstico del Insomnio.

 Se debe registrar el historial médico completo de la persona, con sus patologías y sus tratamientos. Enfermedades crónicas.

A continuación nos centramos en elaborar:

  • Historia del sueño: (Cronología, Duración, dificultad para conciliar el sueño o despertares nocturnos, afectación de la conducta, otras síntomas polidomnografiaacompañantes, antecedentes familiares)
  • Diario de sueño: un registro diario durante al menos una semana, que recoja distintos datos del sueño y la vigilia
  • Exploración física completa buscando signos de patología orgánica.
  • Pruebas complementarias: (Polisomnografía, Test de latencia múltiple de sueño, técnicas de neuroimagen).

Tratamiento.

Medidas no farmacológicas:

Antes de iniciarse un tratamiento farmacológico deben iniciarse una serie de medidas que podemos definir como «higiene del sueño» (tabla 4). En muchas ocasiones estas medidas son suficientes para conse- guir solucionar el problema.

  • Medidas de higiene del sueño.
  • Técnicas de relajación.
  • Terapias cognitivo-conductuales: pretenden modificar los malos hábitos y creencias del sueño. Estas terapias han demostrado ser superiores al placebo, y las mejoras obtenidas respecto al sueño se mantienen con el tiempo, a diferencia del resultado obtenido con el trata- miento farmacológico, que pierde eficacia con el uso prolongado.

Medidas farmacológicas:

Que sea una solución transitoria y pueda su- primirse pasado un tiempo, se suele reco- mendar una prueba que no vaya más allá de tres días.

  • Valorar si el insomnio es de conciliación, de mantenimiento o de despertar precoz.
  • Tener en cuenta las modificaciones farmacodinámicas y farmacocinéticas que provoca la edad. Usar dosis menores (un tercio o la mitad de la utilizada en los jóvenes).
  • Evitar benzodiacepinas(BZP)de acción prolongada (ya que su acumulación puede producir un cuadro de confusión, apatía y retraso psicomotor), los hipnóticos y los neurolépticos.
  • Elegir un fármaco que tenga las siguientes características: rapidez en la inducción del sueño, mantenimiento del mismo un mínimo de seis horas, no alteración de la estructura fisiológica del sueño, disponer de vida media corta sin metabolitos activos durante el siguiente día, carecer de efectos colaterales y no producir tolerancia ni dependencia.

Tipos de fármacos:

  • Benzodiazepinas:La elección de la BZD depende del tipo de insomnio, si cuesta iniciar el sueño, si hay despertares nocturnos, si se duerme pocas horas totales. Dependiendo de eso se eligen BZD de acción inmediata pero corta vida media (Alprazolam, Midazolam, Clometiazol, Zolpidem), si hay despertares nocturnos, se usan BZD de vida media moderada (Lorazepam, Lormetazepam, Ketazolam) y si se pretende un efecto a largo plazo se usan las de vida media larga (Diazepan, Flurazepan).
  • Hipnóticos no Benzodiazepínicos: Antidepresivos, Antihistamínicos, Neurolépticos, Remedios naturales (valeriana, hinojo, tila…).

Para finalizar diremos que los trastornos del sueño, son una patología muy frecuente y no se le suele dar la importancia que tiene, tendemos a decir que es algo a lo que uno se termina acostumbrando y ni se llega a un diagnóstico y mucho menos a un tratamiento adecuado, acudiendo a las benzodiacepinas con demasiada facilidad.

Se debe llevar a cabo una buena historia clínica, en la que se recojan todos los detalles de antecedentes personales y familiares, establecer un diagnóstico exacto de la causa o las causas, establecer los tratamientos más adecuados, recurriendo a terapias de relajación y medidas de higiene del sueño, antes de pasar al uso de medicamentos.

Texto extraída parcialmente de un artículo sobre insomnio y síndromes geriátricos publicado por la sociedad española de geriatría y gerontología, se puede consultar en su web http://www.segg.es