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Primeros Auxilios. Capítulo 2: Urgencias por alteraciones por agentes físicos

1. Primeros auxilios en insolación o golpe de calor.

Es la respuesta del organismo a una agresión producida por el calor. Sus causas pueden ser la acción directa y prolongada del sol en el organismo (cabeza), normalmente debido a una larga exposición. Lo favorecen temperaturas superiores a 30º C y un alto grado de humedad.

La situación mental del paciente varía desde la confusión hasta el coma, la temperatura es superior a 39ºC y la piel está caliente, pálida y cenicienta. Debido a la pérdida de líquido el paciente está hipotenso y taquicárdico.

 Los síntomas son:

–       Cara congestionada.

–       Dolor de cabeza.

–       Sensación de fatiga y sed intensa.

–       Náuseas y vómitos.

–       Calambres musculares, convulsiones y debilidad.

–       Sudoración abundante en la insolación que ceda en el golpe de calor, en este caso, la piel está seca, caliente y enrojecida.

–       Alteraciones de la consciencia (somnolencia), respiración (aumentan las respiraciones por minuto y presenta taquipnea) y circulación (aumenta la frecuencia cardíaca y disminuye la tensión arterial).

Primeros auxilios:

–       Colocar al paciente en un lugar fresco y ventilado, a la sombra.

–       Posición decúbito supino semisentado o decúbito lateral si está inconsciente

–       Aplicar compresas de agua fría en la cabeza.

–       Si está consciente administrarle bebidas frías a pequeños sorbos.

–       Control de la temperatura cada 5-10 min, dejando las medidas físicas una vez que la temperatura baje de 38º.

Una de las principales consecuencias ante un golpe de calor es la deshidratación. La deshidratación es una afección que se presenta cuando el cuerpo no tiene tanta agua y líquidos como debiera y puede ser causada por la pérdida excesiva de líquidos, el consumo insuficiente de agua o líquidos o una combinación de ambos.

Síntomas:

–       Ojos hundidos

–       Boca pegajosa o reseca.

–       Disminución o ausencia de producción de orina; la orina concentrada aparece de color amarillo oscuro.

–       Estado letárgico o comatoso (con la deshidratación severa)

–       Ausencia de producción de lágrimas.

El examen físico puede mostrar signos como:

–       Presión sanguínea baja

–       Presión sanguínea que baja cuando la persona se incorpora desde una posición en donde está acostado.

–       Taquicardia.

–       Turgencia deficiente de la piel; a la piel le puede faltar su elasticidad normal y regresar a su posición lentamente al ser pinzada en un pliegue (signo del pliegue +), la piel normalmente regresa a su posición de forma rápida.

–       Demora en el llenado capilar.

–       Shock.

Tratamiento:

Tomar líquidos generalmente es suficiente en casos de una deshidratación leve. Es mejor administrar pequeñas cantidades con frecuencia que grandes cantidades. En casos más severos será necesario rehidratar mediante el uso de sueroterapia intravenosa.

2. Primeros Auxilios en Hipotermia.

Es la disminución de la temperatura corporal, por debajo de los 35ºC, normalmente como consecuencia de la exposición prolongada al frío. Los ancianos y en menor medida los niños, son los más expuestos.

Los mecanismos de compensación van dirigidos a aumentar la producción de calor, así aumentan las contracciones musculares (escalofríos) y se provoca la vasoconstricción periférica. Cuando la temperatura corporal desciende por debajo de los 30-32ºC, los mecanismos de adaptación pierden su eficacia y dejan de funcionar.

La piel del paciente está pálida, fría, cianótica y seca. El paciente presenta escalofríos, respiración superficial y lenta, disminución progresiva del estado de conciencia, el pulso es débil y arrítmico y la tensión baja.

Es fundamental detener las pérdidas de calor:

–       Abrigar al paciente

–       Efectuar un recalentamiento lentamente con mantas eléctricas, fuentes exógenas de calor, y si el paciente está consciente administradas bebidas calientes a pequeños sorbos.

–       Desprenderlo de las ropas húmedas o mojadas.

–       Conseguir ayuda médica.

–       Realizar reanimación cardiopulmonar aunque no se sepa el tiempo que lleva parado, ya que la hipotermia, hace que la falta de oxígeno no dañe los tejidos.

3. Primeros auxilios en ahogamientos por cuerpo extraño.

Cuando un objeto compromete la permeabilidad de la vía aérea, compromete la vida. En la reanimación cardiopulmonar veremos la forma de abrir las vías aéreas en el caso de una víctima supuestamente inconsciente, donde será la propia lengua del accidentado la que impedirá el paso del aire. En este caso, va a ser un objeto el que va a entorpecer el paso del aire hacia los pulmones, pudiendo la víctima estar consciente o no.

Barrido digital de la cavidad bucal.

Se emplea en adultos inconscientes y tiene por finalidad la movilización y extracción del cuerpo extraño. Comienza con la apertura de la boca del paciente, agarrando con el pulgar y los dedos del reanimador la lengua y la mandíbula de aquel, traccionando de ellas hacia arriba.

Después se introduce el dedo índice de la otra mano del reanimador en la boca del paciente y se avanza, lateral y profundamente, hasta alcanzar la base de la lengua.

Con el dedo índice en forma de gancho se desenclava el objeto y se lleva hasta la boca para sacarlo con extremo cuidado.

Antes de continuar, recordemos por un momento la anatomía de las vías respiratorias. Estas se dividen en dos partes: vías respiratorias altas y bajas. La boca, nariz, faringe y laringe constituyen las vías respiratorias altas. La tráquea, bronquios y bronquiolos las vías bajas. Habitualmente las obstrucciones se localizan en las vías altas con lo que la obstrucción es total. Una vez que el objeto pasa de la tráquea, la obstrucción es parcial pues el objeto suele alojarse en el bronquio derecho, permitiendo la ventilación del izquierdo.

La obstrucción de la vía aérea por un cuerpo extraño suele ir acompañada por el estado de conciencia de la víctima y la ingestión accidental de un cuerpo, bien comida u otros objetos, causa de la asfixia. Si estamos presentes observaremos como la víctima lleva sus manos al cuello, signo universal de atragantamiento y asfixia. Si no estuviéramos presentes en el preciso momento del atragantamiento la observación del lugar puede darnos una pista de vital importancia.

En un adulto, realizaremos la maniobra de Heimlich, para estas edades. Esta maniobra pretende desalojar cualquier obstáculo de las vías aéreas mediante un brusco aumento de presión intratorácica. La maniobra de Heimlich tiene diversas modalidades según este la víctima de pie o acostada:

Si la víctima está de pie: el cuidador se colocará detrás de ella, colocando los brazos por debajo de los de la víctima. Seguidamente cerrará la mano alrededor del dedo pulgar en forma de puño, lo colocará horizontalmente con el dorso de la mano hacia arriba y el pulgar justo por debajo del esternón. La otra mano la colocará sobre el otro extremo del puño. En esta posición tirará bruscamente hacia él comprimiendo el abdomen en sentido ascendente varias veces seguidas. Con la otra mano se agarrará el puño y presionará sobre el epigastrio con movimientos enérgicos dirigidos de abajo hacia arriba.

En obesos la maniobra se efectúa situando el puño en el tercio medio del esternón y presionando hacia atrás.

Esta maniobra se repetirá hasta la expulsión del cuerpo extraño o hasta la inconsciencia del paciente.

Si la víctima está sentada: el cuidador se colocará detrás de ella con las rodillas flexionadas para estar a la altura más correcta, y procederá como en el caso anterior.

Si la víctima está en el suelo: el cuidador lo estirará boca arriba, colocándose a horcajadas sobre sus muslos, con la palma de la mano encima del ombligo y la otra mano sobre la primera. De esta forma comprimirá hacia abajo y hacia la cabeza bruscamente varias veces. El auxiliador ha de colocar la cabeza de la víctima ladeada para facilitar la salida de objetos.

En todos los casos las maniobras pueden repetirse varias veces seguidas y acompañándose de la búsqueda y retirada de objetos de la boca.

Si todo esto no fuera suficiente o la víctima permaneciera inconsciente o tomara una coloración violeta practicaríamos varias insuflaciones con la intención de alojar el posible objeto en las vías bajas, permitiendo una ventilación parcial. Si tras extraer el cuerpo extraño no respirara, practicaríamos la reanimación cardiopulmonar.

Primeros Auxilios. Capítulo 1: Aspectos generales.

PRIMEROS AUXILIOS

Aspectos Básicos:

Los primeros auxilios consisten en prestar unos “primeros cuidados” a un accidentado o enfermo repentino en el mismo lugar de los hechos, hasta la llegada del personal especializado.

Debemos ser conscientes de que de estos primeros auxilios pueden depender la evolución posterior del paciente y en ocasiones la propia vida. Es muy necesario que cualquier persona relacionada con la sanidad los conozca y los domine, incluso cualquier ciudadano corriente también debería ser formado para poder solventar situaciones de este tipo, no olvidemos que accidentes ocurren a todas horas y en todos sitios, en casa, en el trabajo, en la carretera, etc y pueden afectar tanto a desconocidos como a familiares cercanos, por lo que saber actuar correctamente es vital.

1.     Consideraciones generales:

Una persona formada en primeros auxilios debe tener una alta capacidad de reacción, organización y grandes dosis de tranquilidad.

Nuestro objetivo principal a la hora de prestar primeros auxilios consiste en evitar agravar o empeorar las lesiones que presente la víctima.

–       Tranquilidad: Mover con precaución a una persona.

–       Composición del lugar: Delimitar la realidad y sus posibles consecuencias.

–       Dominio de la situación: Transmitiendo sensación de tranquilidad.

–       Seguridad personal: Hacer sólo aquello de lo que se está seguro.

–       Prevención: Evitar actuaciones intempestivas.

–       Aleje a los curiosos: Además de viciar el ambiente, pueden inquietar más al lesionado con sus comentarios.

2.     Valoración Primaria:

Debe consistir en un rápida reconocimiento de las constantes vitales. Los más importantes siempre deben ser evaluados en este orden y son:

–       estado de consciencia: Estimulando al paciente, hablándole o moviéndole con suavidad y viendo si reacciona (Consciente/Inconsciente).

–       Respiración (Hay/no hay)

–       Pulso (Hay/ No hay)

–       Temperatura (Se busca normalidad, hipotermia / hipertermia)

–       Tensión Arterial (si se dispone de esfigmomanómetro)

–       No levante nunca a la persona a menos que sea estrictamente necesario.

3.     Constantes Vitales:

Podemos definirlas como los signos relativos a las funciones del organismo que deben mantenerse dentro de unos límites para que la vida prosiga en condiciones normales.

PULSO

Podemos definirlo como la onda de sangre producida por la contracción del ventrículo izquierdo del corazón. En una persona sana el pulso, reflejo el latido cardíaco.

El pulso se puede tomar en varios lugares del cuerpo, la forma habitual de tomar el pulso es en la arteria radial, en la cara externa de la muñeca (tomando como referencia posición anatómica) y en la arteria carótida, en el lateral del cuello bajo el lóbulo de la oreja (como referencia)a ambos lados del cuello, justo por debajo de los esternocleidomastoideos.

La frecuencia del pulso se expresa en latidos por minuto y varía en función de una serie de factores como la edad, el sexo, la actividad, la fiebre, los medicamentos, por hemorragias importantes. La frecuencia normal del pulso está comprendida entre los 60 y los 100 latidos. Cuando se da un latido enlentecido se habla de bradicardia, hay bradicardias que son fisiológicas, en personas entrenadas, con un corazón potente, nos podemos encontrar con cifras de 40 o 50 latidos por minuto sin ninguna consecuencia para el organismo. Si por el contrario el corazón late a más de 100 pulsaciones por minuto en situación de reposo, es una taquicardia.

La valoración del pulso se realiza generalmente por palpación. Se palpa con los dedos medios de la mano. Las almohadillas distales de los dedos son las zonas más sensibles para la detección del pulso. Si la presión es excesiva, no notaremos nada, porque estaremos obstruyendo el paso de sangre, mientras que si es muy liviana es posible no detectarlo. Si el pulso es regular, rítmico, contaremos los latidos durante 30 segundos y multiplicamos por 2, si lo hacemos en 15 segundos o en 10, un margen de error de + – 1 o 2 latidos multiplicados por 4 o por 6, da un resultado final con mucho margen de error.

Si el latido es irregular será necesario contar los latidos durante un minuto completo.

RESPIRACIÓN

Podemos definirla como el acto de respirar, que comprende tanto la captación de oxígeno, como la eliminación del dióxido de carbono. Para evaluar la respiración hay que tener en cuenta tanto la frecuencia, la profundidad y el ritmo.

–       Frecuencia: Se define en respiraciones por minuto. Un adulto sano tiene una frecuencia normal entre 15 y 20 respiraciones por minuto. Dependiendo también de varios factores, esta puede modificarse, como el grado de actividad física, la edad…

A la frecuencia respiratoria normal se le llama eupnea, cuando la frecuencia es menor de lo fisiológico bradipnea y cuando la frecuencia es mayor de lo normal taquipnea.

–       Profundidad: La respiración se puede conocer mediante la observación del movimiento torácico. Y puede diferenciarse entre profunda, normal o superficial, dependiendo del intervalo entre inspiración y espiración.

–       Ritmo: Se refiere a la regularidad de las inspiraciones y espiraciones. En condiciones normales, la respiración presenta un intervalo simétrico.

Para valorar la respiración de una persona, solo hace falta poner una mano sobre el tórax para sentir los movimientos del mismo, o colocar el brazo del paciente sobre el tórax y observar los movimientos del mismo, mientras se toma el pulso radial. En el caso en el que no sea evidente el movimiento torácico y el paciente esté tumbado, colocar la cabeza a la altura de sus hombros para ver si el tórax realiza algún movimiento.

TENSIÓN ARTERIAL

La tensión arterial representa una medida de la presión que ejerce la sangre al pasar a través de las arterias. Dado que la sangre avanza en forma de ondas, existen dos medidas de tensión arterial: La presión sistólica, que es la presión de la sangre por la contracción de los ventrículos, y la diástolica que es la presión de los ventrículos en reposo. O lo que es lo mismo, lo que la gente llama “la alta” es la máxima presión a la que son sometidas las arterias por el paso de la sangre por los movimientos de contracción del corazón; “ la baja” representa la mínima presión a la que son sometidas las arterias, en condiciones de reposo. Se suele decir que la baja es más peligrosa por el hecho de que presiones diástolicas altas, dan una medida de que tensión está aguantando ese vaso incluso en reposo, a mayor tensión en reposo, mayor posibilidad de padecer algún evento circulatorio.

La presión arterial media en un adulto sano es de 120/70 mmHg. Aunque son muchos los factores que la pueden hacer oscilar y seguir moviéndonos en cifras normales, el ejercicio, la edad, el sexo, medicamentos, enfermedades, nerviosismo, raza…

Trastorno Efecto
Fiebre Aumenta la T.A
Estrés Aumenta la T.A
Obesidad Aumenta la T.A
Hemorragia Disminuye la T.A
Calor exterior Disminuye la T.A
Exposición al Frío Aumenta la T.A

La tensión arterial se mide con un manguito de presión, un esfigmomanómetro y un fonendoscopio. El manguito es una bolsa que se puede inflar con aire, cubierta de tela y conectada a dos tubos, uno que se une a una pera de goma que sirve para inflar y desinflar el balón a través de una válvula. El otro tubo se conecta al esfigmomanómetro que indica la presión de aire que se introduce en el globo y se expresa en mmHg (unidad internacional de presión).

Habitualmente la tensión arterial se mide en el brazo del paciente, sobre la arteria braquial (flexo del codo)y con un fonendoscopio estándar. Se coloca el manguito 2,5 cm sobre la flexura del codo. Se bombea aire en el manguito a través de la pera y con la válvula cerrada para que escape el aire, inflamos hasta alcanza la presión que creemos nos vamos a encontrar, o bien si estamos localizando el pulso radial, cuando dejemos de percibirlo. Colocamos el fonendoscopio sobre la arteria braquial, y comenzamos a liberar el aire, lentamente, abriendo la válvula. Miramos atentamente el manómetro y en el momento en que empecemos a escuchar el sonido del latido cardíaco, tendremos la medida de la presión sistólica (la alta). Seguimos vaciando el brazalete de aire y llegará un punto en el que dejemos de oir nada, pues el punto justo anterior a dejar de oir los ruidos, se considera por convenio que es la medida de la diástolica (baja).

NIVEL DE CONSCIENCIA

EL nivel de consciencia puede situarse en cualquier punto desde el estado de alerta al estado de coma. Un paciente completamente alerta contesta a las preguntas de forma espontánea; un paciente comatoso no responde ni a estímulos verbales ni físicos.

Para valorar en que estado se encuentra un paciente accidentado, se utiliza la escala de Glasgow. Es la escala más utilizada y es de vital importancia, por ejemplo en urgencias se usa en el momento del ingreso por urgencias y una nueva valoración a las 24h, dependiendo de las variaciones que existan, se establece un pronóstico bastante fiable de cómo evolucionará esa persona.

ESCALA DE GLASGOW

Abrir los ojos

  • Espontáneamente
  • Tras Orden verbal
  • Como respuesta al dolor
  • Sin respuesta

4

3

2

1

Respuesta motora

  • órdenes verbales
  • Localiza el dolor
  • Flexión normal
  • Flexión anormal (decorticación).
  • Extensión (descerebración)
  • Sin respuesta

6

5

4

3

2

1

Respuesta Verbal

  • Orientado y conversa
  • Desorientado y conversa
  • Utiliza palabras inadecuadas
  • Emite sonidos incomprensibles
  • Sin respuesta

5

4

3

2

1

El coma se establece como una puntuación de 7 o menos. Una puntuación de 3 o 4 indica una probabilidad del 85% de fallecer o permanecer en estado vegetativo. Una puntuación de 11 o más indica una buena recuperación o una probabilidad del 85% de discapacidad moderada.