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La cifosis. Menos graves que las escoliosis, pero más dolorosas.

Nuestra columna en condiciones normales tiene 4 curvas, dos cifosis y dos lordosis, lordosis cervical, cifosis dorsal, lordosis lumbar y una última cifosis sacra.

Estas curvas existen para dotar de mayor resistencia a la columna, que de esta forma multiplica por 10 su capacidad para aguantar pesos. Pero cada una de estas curvas debe tener una angulación determinada, cuando se aumentan las curvas hablamos de hiper- lordosis o cifosis, y cuando se disminuyen hablamos de hipo- lordosis o cifosis o rectificaciones.

En el caso de la conocida como chepa o giba, hablamos de una hipercifosis, y casi siempre será dorsal. Al igual que ocurre con la escoliosis, tenemos que hablar por un lado de las actitudes cifóticas y por otro lado de cifosis estructuradas. Las primeras de ellas son las más leves y se pueden corregir. Se trata de una mala postura mantenida que hace al paciente inclinarse excesivamente y aumenta su curva dorsal, esto ocurre por imitación, por vergüenza (en niñas por el desarrollo del pecho), inconscientemente, por malos hábitos al sentarse. En definitiva un mal esquema corporal que debemos corregir sino queremos que evolucione a cifosis estructurada.

En la Cifosis estructurada, la persona aunque intente corregir su postura, no es capaz de llevar su columna a límites fisiológicos.

Afecta más al sexo femenino y se suele detectar en la adolescencia. Las principales causas son las que hemos visto, mala postura, malos hábitos, también debilidades musculares, genética… Hay un tipo especial que se considera una enfermedad aparte que es la enfermedad de Scheuermann, probablemente sea la forma más grave de presentación, aparece en adolescentes, es dolorosa y evoluciona muy rápidamente.

A diferencia de la escoliosis, a la que solemos prestarle más atención, las cifosis si son dolorosas tanto a corto plazo como a largo plazo, provocarán contracturas musculares por mala disposición de los músculos y tardíamente la lesión de la parte anterior de los discos intervertebrales.

Una vez sospechamos que estamos ante una hipercifosis o cifosis a secas, acudimos al traumatólogo para confirmarlo. Se confirma el diagnóstico mediante la realización de la medición de flechas sagitales, midiendo con una plomada y una regla milimetrada, siguiendo los parámetros obtenidos y una fórmula se consigue el índice cifótico, a continuación se le pide al paciente que ahora corrija la postura todo lo que pueda, se vuelve a medir, las flechas sagitales autocorregidas, se obtiene el índice cifótico autocorregido (ICA), dependiendo de los valores, se establece si la cifosis es real o sólo actitud. Se pueden medir las curvas con inclinómetro. Finalmente para confirmar con certeza el diagnóstico, se piden radiografías y se miden los ángulos con el método de Cobb.

Una vez establecido el diagnóstico, hay que llevar a cabo el tratamiento. Lo principal será modificar el esquema corporal y adoptar medidas de higiene postural, por tanto, es necesario integrar las posturas correctas para ir desechando las incorrectas, muy importante en este caso el trabajo de columna delante de un espejo.  En la fisioterapia recae la gran parte del tratamiento, tanto de enseñanza de posturas correctas como en la realización de cinesiterapia (terapias basadas en el movimiento), que buscarán potenciar los músculos extensores de columna y los de alrededor de la escápula, reforzar abdominales y paravertebrales lumbares. Se buscará flexibilizar y elastificar los músculos acortados (ojo al síndrome de cortedad isquiosural, puede estar detrás de falsas cifosis). Por último flexibilizar la columna mediante ejercicios globales inespecíficos.

Las cifosis son muy frecuentes, con frecuencia pasan desapercibidas por obsesionarnos en encontrar escoliosis. La mayor parte son sólo actitudes cifóticas, pero sino se tratan la tendencia es a empeorar, sobre todo durante la pubertad. Suelen provocar dolor cervical, dorsal y/o lumbar. Es necesario proceder a su pronta identificación para la pronta instauración del tratamiento, cuanto más precoz más eficaz.

Las escoliosis. Cuanto antes actuemos, mejor será el pronóstico.

La apreciación de desniveles en la altura de los hombros, puede que se deba sencillamente a una mala postura, a una actitud adoptada por imitación o trastornos psicológicos, o puede que se deban a una alteración estructural real de la columna, en este caso una Escoliosis.

La escoliosis es una deformidad de la columna representada en forma de una flexión lateral de la columna o más de una (puede haber más de una curva), acompañada siempre de rotación de las vértebras y un aplanamiento de las curvas fisiológicas, generalmente de la cifosis dorsal.

Debemos distinguir entre lo que es una escoliosis, de lo que es una actitud escoliótica. La actitud escoliótica, puede pasar desapercibido o confundirse con escoliosis real, el paciente adopta una postura en la que aparecen los signos típicos de escoliosis, hombro elevado, escápula saliente, diferencia de altura en la pelvis, pero se trata simplemente de una postura adoptada, no hay rotación en las vértebras (la gran diferencia)y por tanto se puede y se debe corregir, con advertir a la persona de su mala postura, enseñar como corregirla, debería ser suficiente.

La escoliosis es una patología bastante frecuente y que afecta más a niñas que a niños en una proporción de 4:1, comienza a aparecer en la infancia para ir aumentando durante la adolescencia, sin tratamiento y sin diagnóstico, seguirá evolucionando. En mujeres, existen dos períodos críticos donde progreso muy rápidamente, el embarazo y la menopausia.

Es tarea de todos, padres, profesores, médicos el identificarlas y poner al corriente al especialista para que ponga tratamiento inmediato cuando todavía se está a tiempo. Se considera que una columna está estructurada en torno a los 18 años, a partir de ahí no conseguiremos corregir la deformidad.

La mayoría de escoliosis tienen un origen desconocido (idiopáticas)y por tanto no hay un tratamiento sobre la causa, si sobre los efectos. Otras causas son, congénitas (heredadas), neurógena (parálisis de algún nervio), miógena (debilidad muscular), secundarias a otros trastornos. Cuando observamos a un niño/a, debemos fijarnos en varias cosas: La altura de los hombros, el triángulo del talle, escápulas que sobresalen al agacharse, caderas desniveladas y una gibosidad torácica.

Si observamos cualquiera de estas anomalías, lo fundamental es acudir al traumatólogo para realizar un estudio completo. Se debe realizar un estudio visual del problema, una medición con plomada para comprobar la alineación de las vértebras, el test de Adams y medir con inclinómetro, pero sin lugar a duda la prueba que no debe faltar es una radiografía en la cual se deben medir los ángulos con escrupulosa exactitud, la medición del ángulo de Cobb, determinará cuantos grados se desvia esa columna, dependiendo de la angulación el tratamiento variará, desde los pocos grados <10, hasta escoliosis severas con >60. El médico especialista decidirá cuando se ha de colocar corsé, de que tipo, cuantas horas y demás.

La fisioterapia supone una herramienta muy eficaz en escoliosis que abarcan desde los 10 grados hasta las graves. Existen muchas vertientes y muchos tipos de tratamiento, lo más importante siempre es enseñar a la persona cual es la postura correcta para que la integre y modifique malos hábitos. Muy importante todos los ejercicios inespecíficos de elastificación de columna. Luego existen ejercicios muy diversos cada uno basado en un concepto, algunos de ellos muy interesantes como el método Klapp, el método Niederhoffer que se basa en potenciar la musculatura del lado cóncavo. Cada terapeuta usará el método que mejor resultados le de, o una combinación de varios. Fisioterapia y corsés pueden suponer la salvación para muchos casos encaminados a la cirugía.

La escoliosis a pesar de ser una entidad patológica muy conocida a día de hoy, puede quedar sin diagnosticar en sus casos más leves, porque su evolución es indolora en el 90% de los casos y conforme evoluciona con los años es cuando aparecen dolores musculares por descompensaciones musculares, o aplastamientos de los discos vertebrales. En casos muy graves aparte de la deformidad e incapacidad funcional, pueden aparecer alteraciones en el llenado de los pulmones y afectar incluso al corazón. Por tanto, rápido diagnóstico y rápido tratamiento pueden suponer la solución o el freno a este problema.