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La enfermedad de Parkinson: El tratamiento Farmacológico

El tratamiento de la EP consiste en mejorar, o al menos mantener o prolongar la funcionalidad del enfermo durante el mayor tiempo posible. En la actualidad, el tratamiento puede ser de tres tipos (aunque son viables las combinaciones), farmacológico, quirúrgico y rehabilitador. Por último hablaremos de la importancia de la dieta como parte del tratamiento del paciente con Parkinson, ya que son muchos los especialistas que últimamente reseñan la valía, como arma terapéutica, de una correcta alimentación.

Tratamiento Farmacológico

Muchos de los signos características de la enfermedad de Parkinson son debido a una deficiencia de dopamina en el cerebro, pero el suministro de este neurotransmisor al paciente con el objetivo de reponer las reservas agotadas no resulta eficaz, puesto que la dopamina no puede pasar del torrente sanguíneo al cerebro. Por ello, los fármacos que se emplean en el tratamiento de la EP (fármacos anti-parkinsonianos) usan otras vías para restituir de forma temporal la dopamina en el citado órgano o bien, imitan acciones de la misma

Pese al optimismo reinante en un principio, cuando se descubrió el tratamiento con fármacos de la enfermedad, ninguno de los medicamentos usados en el tratamiento de la enfermedad, actúa sobre la progresión de la misma. En la actualidad, los fármacos más usados son levodopa y varios agonistas de dopamina, aunque también tienen cierta relevancia otros como la selegilina (inhibidor de la MAO-B), la amantadina (liberador de dopamina) o la benzatropina (antagonista del receptor muscarínico de la acetilcolina).

Levodopa

La levodopa, un fármaco oral que se introdujo en 1967 para tratar afecciones tales como la bradicinesia, la rigidez o el temblor, es el fármaco anti-parkinsoniano que reporta una mayor eficacia en la actualidad. Generalmente se combina con carbidopa o benseracida, lográndose con esto una reducción en las dosis necesarias y un amortiguamiento de los efectos secundarios periféricos. La estructura que la levodopa presenta, permite que esta penetre en el cerebro, donde se sobreviene la transformación en dopamina. Aunque cuando se administra, en torno al 80% de los pacientes tratados con este producto manifiestan mejoría inicial, sobre todo en lo referido a bradicinesia y rigidez y otro 20% llega a recuperar por completo la función motora, ha de tenerse cierta cautela, pues en realidad la levodopa sólo alivia, pero no combate el origen de la enfermedad. También es importante descatar que después de 5 años de tratamiento, la eficiencia del fármaco se reduce en la mayoría de los pacientes, lo que obliga a aumentar la dosis, pudiendo aparecer los indeseados efectos secundarios (trastornos digestivos, cardiovasculares y crisis hipertensivas).

El medicamento más conocido en el mercado, probablemente sea Sinemet, se trata de un fármaco muy usado que combina carbidopa con levodopa. La carbidopa se añade al fármaco activo, levodopa, con la finalidad de destruir sus niveles plasmáticos para evitar así que se produzcan los daños indeseados que se producirían si administráramos levodopa por sí sola. Existen diferentes formas de presentación: Sinemet 25/100, Sinemet 25/250, Sinemet 50/200, en referencia a la cantidad de carbidopa y levodopa que cada uno presenta.

SinemetSinemet plus

También existen otros fármacos como Stalevo, presenta una composición muy similar, incluyendo como principal diferencia la combinación de otra sustancia, entacapona, que tiene una acción muy similar a la de carbidopa, metabolizar levodopa impidiendo que ésta se concentre en el torrente sanguíneo y aparezcan efectos indeseados.Stalevo

Agonistas Dopaminérgicos

La efectividad de los agonistas de la dopamina sobre el control de los síntomas, especialmente sobre la bradicinesia y la rigidez, es sensiblemente menor que la de la levodopa, pero esto queda en parte compensado por una vida media más larga y una menor incidencia de desarrollo de fenómeno “encendido-apagado” (On-off) y discinesias. Con la excepción de cabergolina, el resto pueden usarse en monoterapia o asociados a levodopa. La utilización de estos fármacos se está extendiendo cada vez más como tratamiento único en los estadios tempranos de la enfermedad, siempre y cuando no se presente predominio del temblor, con la finalidad de retrasar lo máximo posible el inicio del tratamiento con levodopa.

La bromocriptina, un derivado alcaloide del Claviceps Purpurea, es un potente agonista de la dopamina en el sistema nervioso central. Inhibidor de la adenohipófisis, fue usado inicialmente para tratar afecciones como la galactorrea o la ginecomastia, pero con posterioridad fue constatada su eficacia en el tratamiento de la EP. Su acción se prolonga más en el tiempo que la de la levodopa, de modo que no es necesario administrarla con tanta frecuencia. Se esperaba que bromocriptina fuese eficaz en aquellos pacientes que dejasen de responder a levodopa por pérdida de neuronas dopaminérgicas, pero este hecho todavía no ha sido confirmado. Entre sus efectos adversos sobresalen las nauseas y vómitos, pero también se pueden presentar otros como congestión nasal, cefalea, visión borrosa y arritmias.

Bromocriptina

Otros agonistas dopaminérgicos son la lisurida, cuyos efectos adversos son parecidos a los de la bromocriptina; la pergolida, que es el más potente y un de los que más vida media presenta; el pramipexol, un compuesto no ergolínico que produce efectos clínicos de importancia sobre el temblor y la depresión; el ropirinol, que al igual que el anterior es un compuesto no ergolínico, pero a diferencia de este, puede causar crisis de sueño; y la cabergolina, que es un derivado ergolínico, con una larga semivida de eliminación que permite administración única diaria; Rotigotina, es un agonista dopaminérgico no ergolínico utilizado para el tratamiento de los signos y síntomas de la enfermedad de Parkinson y Síndrome de Piernas Inquietas.

NeuproEn cuanto a la actividad funcional sobre diferentes subtipos de receptores y su distribución en el cerebro, rotigotina es un agonista de los receptores D2 y D3 y actúa también sobre los receptores D1, D4, y D5. Con receptores no dopaminérgicos, rotigotina mostró antagonismo a receptores alfa2B y agonismo a receptores 5HT1A, pero no mostró actividad sobre el receptor 5HT2B.

Parece que el efecto favorable de rotigotina en la enfermedad de Parkinson se debe a la activación de los receptores D3, D2 y D1 del caudado-putamen en el cerebro.

Se desconoce el mecanismo de acción exacto de rotigotina en el tratamiento del Síndrome de Piernas Inquietas. Se cree que rotigotina puede ejercer su actividad principalmente via receptores dopaminérgicos.

Cabe destacar que los últimos agonistas de los receptores de dopamina son los que más recientemente se han introducido en el mercado farmacológico.

Inhibidores de la monoaminooxidasa B: selegilina.

La selegilina es un inhibidor de la MAO selectivo para la MAO-B, que es la predominante en las zonas del sistema nervioso central que tienen dopamina. Con la inhibición de la MAO-B se consigue proteger a la dopamina de la degradación intraneuronal, así que en un principio este fármaco fue utilizado como complemento de levodopa.

Tras descubrirse la participación de la MAO-B en la neurotoxicidad, se planteó la posibilidad de que la selegilina podría tener efecto neuroprotector retrasando la progresión de la enfermedad.

Selegilina

Liberadores presinápticos de dopamina: amantadina.

El descubrimiento accidental en 1969 de que la amantadina resultaba beneficiosa en la EP, propició que esta dejase de ser usada únicamente como un fármaco antiviral, que era para lo que había sido concebida. Aunque los científicos no conocen con exactitud como actúa, han sido propuestos numerosos posibles mecanismos de acción partiendo de pruebas neuroquímicas que indican que incrementa la liberación de dopamina, inhibe la recaptación de amibas o ejerce una acción directa sobre los receptores de dopamina. Con todo ello, estudios recientes han sacado a la luz que inhibe la acción del glutamato, una sustancia química cerebral que provoca la generación de radicales libres.

Amantadina

Además de no ser tan eficaz como levodopa o la bromocriptina, la acción de la amantadina se ve disminuida con el transcurso del tiempo. En contraposición a esto, sus efectos secundarios son cualitativamente similares a los de la levodopa, pero ostensiblemente menores.