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Movilizaciones del paciente geriátrico: De la cama a camilla

Con dos personas:

  • Una realiza la movilización del enfermo y la otra se asegura de fijar la camilla par que no se mueva y de ayudar a la primera.
  • La camilla se coloca paralela a la cama y bien pegada a ésta.
  • Previamente se habrán sacado la entremetida y el salva camas, tras haber retirado la sábana encimare y las mantas hacia los pies.
  • Una de las dos personas se coloca en el lado externo de la camilla, en el centro, y tira de la entremetida hacia sí, mientras la otra se coloca en la cabecera sujetando al enfermo por los hombros, levantándolos y acercándole hacia la camilla.
  • Una vez que el enfermo está colocado en la camilla, se le tapa con las sábanas y mantas y se arregla la cama.

Con tres personas:

  • Si el enfermo no puede moverse en absoluto serán necesarias 3 personas (también dependerá del volumen del paciente y las condiciones de la habitación).
  • La camilla se coloca perpendicular a la cama, con la cabecera de la camilla tocando los pies de la cama, tened siempre en cuenta que cuando hagamos una transferencia del tipo que sea, el recorrido a realizar, siempre debe ser el más corto posible, para evitar lesiones al paciente y a los cuidadores.
  • Las tres personas se sitúan enfrente a la cama, adelantando un pie hacia la misma.
  • Doblan las rodillas al mismo tiempo y colocan sus brazos bajo el paciente: el primero, uno por debajo de la nuca y hombros y el otro en la región lumbar, el segundo, uno bajo la región lumbar y otro debajo de las caderas, y el tercero, uno debajo de las caderas y el otro debajo de las piernas.
  • Después vuelven al paciente hacia ellos haciéndole deslizar suavemente sobre sus brazos. Éstos se mantienen cerca del cuerpo para evitar esfuerzos inútiles.
  • Se levantan, giran los pies y avanzan hacia la camilla, luego doblan las rodillas y apoyan los brazos en la misma. Los movimientos han de ser suaves y coordinados, con consignas breves y claras, dando seguridad al enfermo y evitando sobreesfuerzos a ninguno de los cuidadores.

Os dejo este último vídeo resumen de todas las transferencias, elaborado por la universidad de Colombia, para que veais diferentes formas de trabajar a lo largo del mundo, pero siempre con unos conceptos universales, seguridad para el paciente, para los cuidadores, movimientos organizados y suaves, consignas claras, eliminación de obstáculos y demás que hemos ido detallado en estos 3 capítulos.

Movilización del paciente geriátrico: Transferencia tumbado a sentado.

Para sentar a un enfermo en la cama, si ésta es articulada, basta dar vueltas a la manivela o apretar el botón del mando correspondiente hasta que la elevación de la cama haga que el enfermo se encuentre cómodo y en una postura adecuada a su estado.

Para elevarle los hombros, la persona responsable se coloca de cara al enfermo y de lado respecto a la cama. El pie más cercano se coloca atrás y la mano más lejana se pasa por detrás de los hombros del enfermo balanceando el cuerpo hacia atrás, bajando las caderas verticalmente de forma que el peso pase de la pierna de delante a la de atrás.

Antes de incorporar al paciente en la cama, es importante intentar colocarle el cuerpo de manera que una vez incorporada la cama, la espalda quede perfectamente recta y apoyada en la parte superior.

Para sentar al paciente al borde de la cama:

  • El cuidador adelante un brazo, el más próximo a la cabecera, y rodea los hombros del enfermo, y el otro lo coloca en la cadera más lejano del enfermo.
  • Con esta mano hace que la cadera y las piernas giren de modo que queden colgando del borde de la cama, dependiendo de la habilidad del cuidador, también se puede ayudar de sus MMII para llevar a cabo este paso (no patadas, acompaña con su pierna el recorrido)
  • Con el otro brazo ayuda a erguir el tronco.
  • En el momento en que se ha sentado, se deja a la persona reposar en esa posición durante al menos 3 minutos, para evitar variaciones de tensión que puedan comprometer el equilibrio de la persona, a continuación se coloca la ropa y las zapatillas.

Este vídeo contiene una serie de imprecisiones que es importante reconozcais, no levanteís a la persona con la barandilla bajada, se retira por completo, no dejéis los reposa pies de la silla de ruedas puestos, hay demasiada distancia entre la silla de ruedas y el plano donde se ha sentado la paciente, hay que procurar recorrer la mínima distancia y más si el paciente es obeso o se cansa pronto. Nos sirve de ayuda para visualizar el paso de tumbado a sentado, pero cuidado con los detalles porque son importantes.

Pasar al paciente de la cama a la silla:

Con paciente colaborador:

  • Si hay peligro de que la silla se mueva harán falta dos personas, una de las cuales sujetará la silla por el respaldo para evitar su movimiento, sino se tratará de zancadillear las ruedas o patas de las sillas con uno de los pies del cuidador, para que si se produce el retroceso de la silla, éste pueda ser detenido de inmediato con el pie.
  • Si la cama está muy alta, se colocará un escalón que sea firme y que tenga una superficie suficiente para que el enfermo se mueva sin caerse, pero por experiencia en geriatría, esto muchas veces ocasiona miedo en la persona y falta de colaboración, al notar un plano inestable. A pesar de poder resultar arriesgado, resulta casi más eficaz, hacer que la persona, siempre bien sujetada, aproxime todo lo que pueda los glúteos al borde de la cama, hasta que en la medida de lo posible sus pies puedan entrar en contacto con el suelo. Si aún así no llega a tocar el suelo levemente, lo más seguro para cuidador y enfermo es plantear adaptaciones técnicas en la habitación o cambiar de cama, puesto que tanto a la hora de levantar como de acostar, supondrá un esfuerzo innecesario y nocivo para las personas a cargo y un riesgo de caídas para el enfermo.
  • El paciente se sentará en el borde de la cama y se pondrá, la ropa y las zapatillas (importante que el calzado quede firme y no deslice, en pacientes geriátricos, la falta de fuerza en cuádriceps para asegurar la extensión de cadera y rodilla nos puede llevar a deslizar sobre el suelo, si el calzado además carece de dibujo, el riesgo es aún mayor.). Si nos encontramos con un paciente débil o con un calzado inadecuado, o simplemente por precaución, se recomienda realizar un punto de tope a los pies de la persona, con la ayuda de uno de nuestros pies.
  • Si el paciente no puede realizar por sí solo alguno de los movimientos requeridos para sentarse al borde de la cama, se le ayudará de la manera indicada en forma de sentar al paciente en el borde de la cama
  • La silla se coloca con el respaldo en los pies de la cama y paralela a la misma, pero más importante que ésta consideración, es valorar concienzudamente el estado de cada paciente, conocerlo, saber como reaccionará y donde se van a producir los fallos principalmente, para así trazar mentalmente un plan en el que visualizamos el gesto, lo que puede ocurrir y nos adelantamos a posibles errores, por lo que si es necesario colocar la silla en cualquier otro punto que sepamos nos será útil, el cuidador decidirá donde, según su experiencia.
  • La persona se coloca frente al enfermo con el pie que está más próximo a la silla por delante del otro.
  • El paciente pone sus manos en los hombros del auxiliar mientras éste lo sujeta por la cintura. En la práctica es difícil encontrar personas dispuestas a sujetar por los hombros al cuidador, por falta de entendimiento o por sentirse algo violentas ante el gesto. Por tanto se pueden establecer variaciones, pedirle a la persona que agarre un punto fijo, si hay agarradores cerca, el brazo de la silla, nuestro brazo, un punto de apoyo seguro y firme que le ayude al paciente a traccionar y a nosotros nos facilite la labor que vamos a llevar a cabo.
  • El enfermo pone los pies en el suelo y la persona lo sujeta con su rodilla más avanzada, la rodilla correspondiente del enfermo para que no se doble involuntariamente, igualmente válido es lo comentado con anterioridad, colocar un pie nuestro de tope para evitar resbalones.
  • Explicamos el movimiento y con una clara consigna 1,2 y 3 se realiza el giro enfermo y cuidador a la vez. Una vez hecho el giro y ya enfrentado a la silla, el cuidador desciende suavemente sus rodillas para bajar al paciente. Si hacemos este proceso sobre silla de ruedas, MUY RECOMENDABLE, retirar las palas de la silla y proteger los resaltes metálicos de las mismas, un porcentaje muy alto de úlceras en MMII con difícil curación proceden de golpes en las transferencias.

Este vídeo se complementa bien con el anterior, porque aunque no reproduce el paso de tumbado a sentado, si que atiende muy bien a todos esos detalles que es necesario tener, silla cerca del paciente, levantarlo por el lado menos afecto, solicita ayuda al paciente, explica lo que va a hacer, da consignas, mantiene la espalda en correcta posición.

PARA EL CUIDADOR: es muy frecuente encontrarse con el comentario de que la teoría es muy bonita y luego la práctica difiere mucho y en parte es cierto. Los pacientes geriátricos oscilan mucho de su estado general en cuestión de horas o días, un día puede mostrarse colaborador y al siguiente no tener fuerza alguna para nada, o estar tranquilo y a mitad del movimiento volverse agresivo. Todo esto ocurre, pero no debe hacernos olvidar que una buena técnica de movilización siempre es importante, hay que saber que se está haciendo y porque y si luego no queda más remedio que adaptarse a las circunstancias se hará, pero si de entrada olvidamos los pequeños detalles por insignificantes que parezcan, las posibilidades de llevar a cabo un mal movimiento aumentan. Si realizamos una movilización como esta, con flexión amplia de columna, generando una cifosis de gran amplitud y además llevamos a cabo un giro brusco, con bloqueo de la respiración, estamos condenando a nuestro cuerpo a lesiones recurrentes, algunas de ellas muy graves. Podemos encontrarnos simples contracturas musculares, lesiones ligamentosas vertebrales, pinzamientos nerviosos, hernias discales, aplastamientos vertebrales.

La columna debe su forma anatómica al fin para el que ha sido diseñada, para el mantenimiento de la postura erguida, en ningún caso para transportar pesos. Es así por un motivo, tiene esas curvaturas para aumentar la resistencia a las cargas, a nuestro peso y al que podamos cargar sobre nosotros, pero los músculos potentes, los que deben hacer fuerza, son los de brazos y piernas, NUNCA los de la espalda.

Si observais la galería de imágenes, podeis ver como se multiplican las fuerzas sobre la parte anterior de la vértebra y su disco. Si un cuidador piensa en la cantidad de veces que debe llevar a cabo este movimiento a lo largo del día, asusta imaginar que está ocurriendo dentro de su columna y que ocurrirá dentro de varias décadas. La prevención, la higiene postural, ergonomía son las mejores armas para evitar problemas de espalda, una vez aparecen luego cuesta mucho dar con el diagnóstico preciso y mucho más acabar con el problema, condenándonos a pacientes crónicos de AINEs, relajantes musculares y analgésicos hasta que podamos aguantar.

Cuando el paciente no colabora:

Para la realización de esta técnica es necesaria la presencia de dos personas:

  • Se coloca al paciente sentado en el borde de la cama, situándose cada persona a una lado del asistido.
  • Cada uno pasa uno de sus brazos por debajo de la axila del paciente, llevándolo hasta la escápula, el otro brazo lo pasan por debajo de sus muslos, agarrando los antebrazos del otro.
  • Ambos levantan al paciente suavemente y al unísono para terminar colocándolo en el sillón o en la silla de ruedas.

Si el paciente además es agresivo, es probable requerir la ayuda de otra persona si fuera posible, sino los cuidadores al mismo tiempo que cogen por MMSS al paciente, tratan de inmovilizar los brazos de la persona para evitar golpes.

Técnicas de movilización para pacientes geriátricos.

Aunque las personas sanas suelen dar por hecho que son capaces de cambiar de postura y de ir a un lado u otro con poco o ningún esfuerzo, las personas enfermas pueden tener dificultades para moverse incluso en la cama, no somos conscientes realmente de las dificultades que puede entrañar el movimiento, hasta que no vivimos una situación en la que tengamos mermadas nuestras capacidades hasta el extremo. La cantidad de ayuda que un paciente necesita es directamente proporcional a su propia capacidad para moverse y de su estado de salud, pero tampoco debemos olvidar que en ocasiones ocurre que el cuidador no sabe dar las consignas adecuadas, o dar los apoyos necesarios, con lo que la persona no siente seguridad y no colabora en su movilización

Cuando una persona ayuda a un paciente a moverse debe usar una buena mecánica corporal, mantener una buena postura es vital para evitar lesiones en el cuidador y muy importante a la hora de dar seguridad al paciente y llevar a cabo una buena economía de movimientos, realizar el mayor trabajo con el menor esfuerzo.

Encamados

1. Movilización del paciente geriátrico en la cama.

Para movilizar al paciente encamada debemos tener en cuenta su estado y conocer si puede colaborar con nosotros o no es su posible su ayuda para cambiarlo de postura.

Paciente no colaborador: Dependerá de las características del paciente, físicas y mentales, puesto que si es una persona de elevado peso o no colaborador agresivo, que agrede o se agarra, es recomendable hacerlo entre 2 personas. Cada cuidador a un lado de la cama, frente al enfermo.

1. La persona debe colocar los pies separados y las rodillas y caderas ligeramente flexionadas, para aumentar su base de sustentación, lo que dota de mayor equilibrio a la persona y le permite luego hacer movimientos sin flexionar la columna a modo de cifosis de gran arco.

2. Retirar la ropa superior de la cama así como la almohada del paciente y cualquier objeto que en definitiva obstaculice el movimiento a realizar.

3. Introducir un brazo por debajo del hombro del paciente y el otro debajo del muslo. Sujetan al paciente y lo levantan con cuidado hasta llevarlo a la posición deseada.

4: NOTA: a la hora de movilizar al paciente a la posición deseada es preciso evitar fricciones y sacudidas repentinas o bruscas para lo cual el paso 4 es mejor realizarlo con la ayuda de una sábana entremetida.

Si por motivos de espacio o porque se domina mejor otra técnica, también se pueden colocar las dos personas en el mismo lado de la cama:

1. La primera coloca un brazo por debajo de los hombros del paciente y el otro brazo por debajo del tórax.

2. La segunda desliza sus brazos a la altura y por debajo de la región glútea.

3. Entonces elevan cuidadosamente al paciente hacia la posición requerida.

Paciente colaborador: En este caso con una sola persona debería ser suficiente. El vídeo que mostramos a continuación es con dos cuidadores, pero sería muy similar con un solo.

1. La persona se colocará junto a la cama del enfermo, frente a él y a la altura de su cadera.

2. Decirle al enfermo que se agarre a la cabecera de la cama y flexionando sus rodillas, coloque la planta de los pies apoyando sobre la superficie de la cama.

3. Entonces coloca sus brazos por debajo de las caderas del paciente.

4. Se le pedirá al paciente que haciendo fuerza con sus pies y brazos intente elevarse.

5. Es entonces cuando a la consigna de 1,2,3 y de acuerdo con el paciente, ambos hacen fuerza con los brazos hacia la cabecera.

6. Si el paciente está ágil y con fuerza, se le puede solicitar que lo haga él solo.

Movilización del paciente ayudado por una sábana

Se realiza entres dos, situados uno a cada lado de la cama.

1. Para esta técnica mos ayudaremos de una entremetida que es una sábana doblada en su largo a la mitad.

2. Se la coloraremos al paciente por debajo, de forma que llegue desde los hombros hasta los muslos.

3. Para ello colocaremos al enfermo en decúbito lateral, lo más próximo a un borde de la cama y meteremos la “entremetida” por el lado contrario al que está girado, luego lo volveremos al otro lado y sacaremos la parte de “entremetida” que falta de colocar.

4. Una vez colocada la “entremetida”, se enrolla ésta por los laterales sujetándola cada uno fuertemente, pudiendo así moverse al paciente hacia cualquier lado de la cama, evitando fricciones. Vídeo número 1.

Colocación del paciente desde Decúbito supino a decúbito lateral.

La persona debe colocarse en el lado de la cama hacia el que va a girar el enfermo.

  • En primer lugar, se desplaza al paciente hacia el lado de la cama contrario al decúbito deseado, para que al girarlo quede el paciente en el centro de la cama.
  • Se le pide al paciente que estire el brazo hacia el lado que a girar el cuerpo y que flexione el otro brazo sobre el pecho, si no colabora, el cuidador lo hará de manera pasiva.
  • Se le pide que flexione la rodilla del miembro inferior que va a quedar arriba, sino colabora, se le coloca de forma pasiva.
  • A continuación, la persona debe colocar uno de sus brazos por debajo del hombro y el otro por debajo de la cadera.
  • Girar al paciente hacia el lado en que se encuentra, dejándole colocado en decúbito lateral.
  • NOTA: En la posición de Decúbito lateral hay que tomar precauciones con orejas, hombros, codos, cresta ilíaca, trocantéreas y maleolos para que no se produzcan úlceras por presión.