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Las roturas de fibras musculares. Tipos y tratamientos.

Los músculos cumplen un función fundamental en el organismo, producir movimiento. Para ello se anclan en los huesos, al punto donde surgen las fibras musculares se les llama origen y al lugar donde terminan se les llama inserción. El origen normalmente es más amplio y sirve de punto de anclaje. Las fibras musculares tienen la capacidad de contraerse, de reducir su longitud, de esta forma se acercan origen e inserción y se mueven los segmentos óseos a los que los músculos están fijados.

La contracción muscular está regulada por el sistema nervioso, el cerebro manda una orden al músculo concreto, esa orden establece con que fuerza se debe contraer, que músculos se deben contraer y cuales relajarse, lo que parece una acción sencilla como es coger un vaso de agua, esconde una gran complejidad.

A estos músculos de contracción voluntaria, en la que nosotros conscientemente podemos decidir cuando contraerlos y cuando relajarlos, se les llama músculos voluntarios o estriados, por su estructura al microscopio.

En las paredes de las arterias, del aparato digestivo, aparato reproductor, excretor, piel… nos encontramos con músculo involuntario o liso, no tiene estrías.

Existe un músculo especial, que tiene estrías visto al microscopio pero es de contracción involuntario, es el músculo cardíaco.

 Las fibras del músculo estriado tienen la capacidad de variar su longitud para adaptarse a las necesidades cambiantes, pero cuando se supera la capacidad elástica o se produce un traumatismo directo sobre las fibras, o el músculo se contrae de manera brusca y con una fuerza excesiva, estas fibras se pueden llegar a romper. Para entender mejor en todo momento en que consiste un músculo, su funcionamiento y su lesión, podemos pensar en una cuerda, que estiramos y rompemos, que si tensamos y golpeamos con objeto contundente o lacerante, cortamos.

La gravedad de una rotura de fibras va a depender de la cantidad de fibras que se encuentren lesionadas y la longitud de la rotura. Pueden ser leves o muy graves y necesitar cirugía de reconstrucción.

Normalmente las fibras de un músculo se rompen, cuando lo solicitamos por encima de sus posibilidades, si lo estiramos en exceso o si lo contraemos con una fuerza para la que no está preparado. Existen factores condicionantes que precipitan la posibilidad de lesión: Ambientes fríos; Falta de calentamiento previo a una actividad física intensa, con trabajo explosivo sobre todo; Falta de elasticidad de la musculatura; Mala hidratación.; Alcohol y tabaco; Esfuerzos físicos para los que no se está preparado; Edad; Músculos sobrecargados por sobreentrenamiento.

Rotura fibrilar grado 1

Sin duda la más frecuente y la menos grave. Es una rotura microscópica, con pocas fibras afectadas. Se produce una leve hemorragia local, se aprecia equimosis (herida subcutánea, color púrpura). Hay dolor inmediato y dificultad para seguir haciendo la actividad que la ha provocado. El dolor es muy intenso en el momento de su producción se habla de “signo de la pedrada” porque la persona cuando se lesiona, tiene la sensación de que le hubieran tirado una piedra que hubiera impactado en su cuerpo.

El tratamiento es fisioterápico, colocación de frío, realización de vendaje funcional cerrado, reposo relativo, elevación del miembro afectado para disminuir inflamación.

Se podrá reiniciar la actividad física en una semana aproximadamente, suavemente. En los primero días el fisioterapeuta trabajará controlando la inflamación, estirando suavemente, realizando isométricos que no modifiquen la longitud de las fibras, masaje de drenaje para inflamación, con ultrasonidos y electroterapia para inflamación y aliviar dolor. Si todo va bien, se puede volver a la actividad normal en 10 o 15 días.

 

 

Rotura Fibrilar grado 2

Ya existe solución de continuidad en las fibras, sin llegar a romperse todo el músculo. En una ecografía se observa la lesión y el hematoma intenso que la acompaña. El tratamiento será el mismo pero alargando los plazos, los primeros días serán de reposo y no se usarán técnicas agresivas, ni masajes, ni estiramientos, ni contracciones. El tiempo de recuperación oscila entre 15-30 días.

 Rotura fibrilar grado 3

Aquí si se produce una ruptura total del músculo, se separan los extremos musculares. El dolor es muy intenso y la incapacidad funcional es total, puesto que si no hay músculo no hay movimiento, hace falta un grandísimo traumatismo para provocarlo o un movimiento muy brusco. Hay deformidad visible “signo del hachazo” y el tratamiento siempre es quirúrgico. Para la recuperación del mismo, variará del músculo dañado. Una vez el traumatólogo estima que están las fibras bien reparadas, empezará la rehabilitación, muy importante devolverle al músculo su elasticidad y su potencia, se trata un trabajo muy duro y doloroso tanto para el paciente como para el fisioterapeuta

En esta imagen, se observa un cuadríceps a la altura de la rodilla, al apretar con el dedo se aprecia la hendidura causada por la separación de las fibras musculares producto de la rotura total de sus fibras.

La fascitis plantar. Aprende que es y como acabar con ella.

La fascia es una estructura de tejido conjuntivo fibroso, de un color blanquecino, que recubre diferentes tipos de tejidos, órganos internos que recubren por ejemplo al esófago, o fascias musculares que recubren músculos. La Fascia es un conjunto membranoso muy extenso, se calcula que aproximadamente el 70% del tejido conectivo de nuestro cuerpo es fascia. El concepto de fascia como lo conocemos hoy procede de la osteopatía que considera que todas las estructuras del cuerpo están unidas entre sí, un concepto global de entender el cuerpo, precisamente el nexo de unión entre estructuras son estas fascias.

Los osteópatas aplican terapia miofascial, que pretende liberar el cuerpo, debilitar la tensión existente en una zona determinada y que repercutirá a otros niveles.

 

En palabras sencillas, la fascia es como una banda tensa que cubre los tejidos, que los protege y que los conecta entre sí. En el caso particular que nos ocupa, veremos una de las fascias, más conocidas junto a la fascia lata, y que es motivo de enfermedad frecuente, la fascia plantar y su inflamación fascitis plantar.

La fascia plantar se extiende desde el calcáneo, que es el hueso del pie que da forma al denominado talón, hasta la base de los dedos, donde abre en abanico en 5 bandas. Su función es decisiva a la hora de mantener tenso el arco interno del pie, para recordarlo con facilidad usaremos el dicho de “es la cuerda que tensa el arco”, si la fascia plantar no está tensa y no realiza bien su acción, podemos encontrarnos un pie plano, por el contrario si ésta banda está demasiado tensa e inflamada parece un cuadro de dolor intenso e incapacitante que conocemos como fascitis plantar.

 

Causas:

–       Excesiva tensión en los gemelos, gemelos cortos, que no amortiguan bien el peso del cuerpo y generan demasiada pronación.

–       Aumento repentino de peso en la persona, embarazo

–       Aumento brusco en la actividad física, terrenos duros, calzados inapropiados a la pisada.

–       Pie cavo, exceso de tensión, pie plano, fascia destensada.

–       Microtraumatismos en calcáneo, fracturas por estrés.

Clínica:

El principal síntoma va a ser dolor, focalizado sobre la misma fascia, en la base del talón, y una característica propia de esta patología es que es de predominio matutino, al levantarnos, luego conforme el cuerpo entra en movimiento mejora, para posteriormente volver a inflamarse y aparecer el dolor con toda su intensidad.

El diagnóstico se establece un poco a través de la clínica y con la observación de la pisada de la persona, estudiando el tipo de calzado, haciendo una valoración analítica del gemelo y soleo para ver si existe una retracción del mismo, si además se observan alteraciones en el arco interno del pie respecto al contralateral, podemos asegurar casi sin error, que estamos ante una fascitis plantar.

El Tratamiento implica tanto a la persona como a profesionales de la salud. Una vez realizado el diagnóstico médico.

El fisioterapeuta tratará de reducir la inflamación con las técnicas de que dispone:

–       Crioterapia en fase aguda para disminuir la respuesta inflamatoria.

–       Técnica de masaje transversal, Cyriax, para eliminar adherencias, provocar un aumento de flujo sanguíneo local.

–       Ultrasonidos y técnicas de electroterapia, con fines analgésicos y antinflamatorios.

–       Vendajes funcionales que “sustituyan” temporalmente la función de la fascia.

–       Ejercicios de estiramiento y elastificación tanto de la fascia como de los músculos acortados, si los hubiere.

Es interesante la realización de un estudio biomecánico del pie, que ponga en evidencia el tipo de pisada, haga un mapa de fuerzas que ayude al profesional a realizar un correcto tratamiento, que elija el correcta calzado o que desarrolle una ortesis o férula de descarga bien adaptada.

Por parte del paciente, tiene que respetar los tiempos de reposo recomendados, hacer estiramientos analíticos bien hechos, si aparece dolor ceder la actividad y aplicar frío, seguir los consejos del personal médico.

Si todo esto fracasa, el médico puede optar por inyecciones de corticoesteroides que disminuyan la inflamación, o factor de crecimiento (técnica en auge), pautar sulfato de glucosamina (personalmente creo que no sirve de nada), y si finalmente aun así fracasa todo este tratamiento, recurrir a cirugía que o bien retense la fascia o que libere el exceso de tensión.

agradecimientos a http://www.runners.es/como-superar-fascitis-plantar; http://www.abcfisioterapia.com/fisioterapia-fascitis-plantar.html; de donde he extraído algunos conceptos para completar el documento.