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Las escoliosis. Cuanto antes actuemos, mejor será el pronóstico.

La apreciación de desniveles en la altura de los hombros, puede que se deba sencillamente a una mala postura, a una actitud adoptada por imitación o trastornos psicológicos, o puede que se deban a una alteración estructural real de la columna, en este caso una Escoliosis.

La escoliosis es una deformidad de la columna representada en forma de una flexión lateral de la columna o más de una (puede haber más de una curva), acompañada siempre de rotación de las vértebras y un aplanamiento de las curvas fisiológicas, generalmente de la cifosis dorsal.

Debemos distinguir entre lo que es una escoliosis, de lo que es una actitud escoliótica. La actitud escoliótica, puede pasar desapercibido o confundirse con escoliosis real, el paciente adopta una postura en la que aparecen los signos típicos de escoliosis, hombro elevado, escápula saliente, diferencia de altura en la pelvis, pero se trata simplemente de una postura adoptada, no hay rotación en las vértebras (la gran diferencia)y por tanto se puede y se debe corregir, con advertir a la persona de su mala postura, enseñar como corregirla, debería ser suficiente.

La escoliosis es una patología bastante frecuente y que afecta más a niñas que a niños en una proporción de 4:1, comienza a aparecer en la infancia para ir aumentando durante la adolescencia, sin tratamiento y sin diagnóstico, seguirá evolucionando. En mujeres, existen dos períodos críticos donde progreso muy rápidamente, el embarazo y la menopausia.

Es tarea de todos, padres, profesores, médicos el identificarlas y poner al corriente al especialista para que ponga tratamiento inmediato cuando todavía se está a tiempo. Se considera que una columna está estructurada en torno a los 18 años, a partir de ahí no conseguiremos corregir la deformidad.

La mayoría de escoliosis tienen un origen desconocido (idiopáticas)y por tanto no hay un tratamiento sobre la causa, si sobre los efectos. Otras causas son, congénitas (heredadas), neurógena (parálisis de algún nervio), miógena (debilidad muscular), secundarias a otros trastornos. Cuando observamos a un niño/a, debemos fijarnos en varias cosas: La altura de los hombros, el triángulo del talle, escápulas que sobresalen al agacharse, caderas desniveladas y una gibosidad torácica.

Si observamos cualquiera de estas anomalías, lo fundamental es acudir al traumatólogo para realizar un estudio completo. Se debe realizar un estudio visual del problema, una medición con plomada para comprobar la alineación de las vértebras, el test de Adams y medir con inclinómetro, pero sin lugar a duda la prueba que no debe faltar es una radiografía en la cual se deben medir los ángulos con escrupulosa exactitud, la medición del ángulo de Cobb, determinará cuantos grados se desvia esa columna, dependiendo de la angulación el tratamiento variará, desde los pocos grados <10, hasta escoliosis severas con >60. El médico especialista decidirá cuando se ha de colocar corsé, de que tipo, cuantas horas y demás.

La fisioterapia supone una herramienta muy eficaz en escoliosis que abarcan desde los 10 grados hasta las graves. Existen muchas vertientes y muchos tipos de tratamiento, lo más importante siempre es enseñar a la persona cual es la postura correcta para que la integre y modifique malos hábitos. Muy importante todos los ejercicios inespecíficos de elastificación de columna. Luego existen ejercicios muy diversos cada uno basado en un concepto, algunos de ellos muy interesantes como el método Klapp, el método Niederhoffer que se basa en potenciar la musculatura del lado cóncavo. Cada terapeuta usará el método que mejor resultados le de, o una combinación de varios. Fisioterapia y corsés pueden suponer la salvación para muchos casos encaminados a la cirugía.

La escoliosis a pesar de ser una entidad patológica muy conocida a día de hoy, puede quedar sin diagnosticar en sus casos más leves, porque su evolución es indolora en el 90% de los casos y conforme evoluciona con los años es cuando aparecen dolores musculares por descompensaciones musculares, o aplastamientos de los discos vertebrales. En casos muy graves aparte de la deformidad e incapacidad funcional, pueden aparecer alteraciones en el llenado de los pulmones y afectar incluso al corazón. Por tanto, rápido diagnóstico y rápido tratamiento pueden suponer la solución o el freno a este problema.

Conceptos Básicos sobre ACVs

Bajo el término infarto cerebral englobamos un pequeño grupo de patologías de origen circulatorio que en medicina suelen recibir el nombre de ACVs, las siglas de accidentes cerebro vasculares, con este nombre se quiere definir con mayor precisión en que consiste esta patología, son acontecimientos o accidentes que ocurren en el territorio cerebral y que tienen como causante problemas de la circulación sanguínea.

Tenemos que distinguir varios tipos dependiendo de la causa:

ACVs trombóticos: Consiste en la formación de un pequeño tapón, coágulo, adherencia, placa y en definitiva trombo, que se establece en el interior de un vaso sanguíneo y provoca una obstrucción parcial del flujo a su través. Tal vez sean los menos graves.

ACVs Embólicos: La causa es la misma que la del ACV trombótico, la única diferencia es que aquí la obstrucción del vaso es total. El trombo crece y tapa por completo el paso de sangre, o bien se desprende de la pared de un vaso grande para dirigirse a un vaso menor, lo que en el vaso grande es una pequeña obstrucción, en un vaso menor es una obstrucción total.

Estas dos variantes, se engloban en el grupo ACVs isquémicos, es decir que son provocados por la interrupción de flujo sanguíneo a una zona cerebral.

ACVs Hemorrágicos: Se produce una rotura de la pared de un vaso sanguíneo y esto provoca la salida de sangre, que puede ser leve y con pocas secuelas, o una hemorragia masiva que lleve al coma o la muerte.

También existe los AITs, accidentes isquémicos agudos, que se pueden considerar como leves ACVs pasajeros, que en un principio provocan los mismos síntomas que un ACV pero luego se recupera espontáneamente y rápidamente casi o sin secuelas.

Este tipo de alteraciones de la circulación pueden ocurrir a cualquier nivel, en un brazo, en una pierna, en el corazón, en cualquier lugar donde hay circulación sanguínea, dependiendo de la zona a la que afecte, así serán las secuelas. El sistema circulatorio tiene como principal objetivo el de llevar la sangre a todos las células de nuestro cuerpo, en la sangre circula los nutrientes y el oxígeno imprescindibles para la vida de todo órgano, por tanto la interrupción del flujo de sangre a un tejido, puede suponer la muerte del mismo y producir secuelas irreversibles.

El daño sobre el cerebro puede ir desde leves secuelas a nivel motor, a dificultades para la deglución, alteraciones en el habla, comas profundos irreversibles, graves secuelas motoras, hasta la muerte.

Por resumir este tema que es realmente complejo, diremos que por término general, la mayoría de lesiones en la circulación cerebral recaen sobre Arteria Cerebral Media (ACM), lo que suele provocar una parálisis de medio cuerpo, hemiplejia. El hecho de que las lesiones del lado izquierdo del cerebro produzcan parálisis del lado derecho del cuerpo y viceversa, se debe a que los axones, realizan un entrecruzamiento en una zona determinada, esto se llama decusación de las pirámides.

Desde un punto de vista motor, una vez se produce un ACV, lo que nos solemos encontrar es una parálisis flácida de medio cuerpo, es decir, medio cuerpo aparece como muerto, sin tono muscular, no existe movimiento alguno. Con el paso de las semanas o meses, poco a poco esta parálisis flácida, suele evolucionar a parálisis espástica, es un tipo de rigidez patológica, que puede ser en tubo de plomo o en rueda dentada, esto hace referencia a la sensación que ofrecen las extremidades cuando las movilizamos pasivamente.

Es aquí donde la fisioterapia tiene un papel fundamental, de hecho es prácticamente el único tratamiento que resulta eficaz, puesto que muchos medicamentos que se recomiendan post-ACVs, están en fase experimental o no han demostrado su eficacia respecto al placebo. La fisioterapia se encargará de recuperar el tono muscular de manera prematura durante la etapa de parálisis flácida y una vez se desarrolle la espasticidad, si aparece, de reducirla, de evitar las rigideces y las posiciones viciosas en flexo, de recuperar el equilibrio, las reacciones de enderezamiento, de compensar la fuerza normal del lado sano, con la falta de fuerza del lado afecto. En definitiva de reducir al máximo las secuelas motoras, tratar de recuperar la máxima autonomía para el paciente. Es volver a enseñar al sistema nervioso todos esos patrones motores que aprendemos durante la maduración, durante el crecimiento y que se pierde de golpe a consecuencia del ACV.

Se estima que aproximadamente hay un periodo de 6 meses tras el ictus, de máxima recuperación, donde se establecen las posibles mejorías, pasado este tiempo, la recuperación será muy lenta o nula incluso, por eso es muy importante acudir al fisioterapeuta de manera prematura.

En posterior posts trataremos de detallar con más detalle, en que consisten las secuelas de un ACV y los diferentes métodos de tratamiento que se utilizan.

En esta imagen se aprecia la tendencia al flexo de los dedos y la mano en una paciente con parálisis espástica de muchos años de evolución.